Y un ropero como un monte,

Y ni un resquicio en que quepa

La pajuela de un chicote.

Si te encierras, te da asfixia;

Si abres, al asma te expones;

Si enciendes el gas, te abrasas;

Si no, las sombras te comen.

Y qué cama ¡santo cielo!

¡Qué colchon! ¡eternos Dioses!

Dormir sobre una tambora