De mi triste calle el nombre,
Porque como de esto hay mucho,
Pretendo que se equivoquen.
Fidel.
Nueva-Orleans.—1877.
Entre las personas á quienes debimos favor y delicadas atenciones, ocupa lugar señalado el Sr. Manuel Payró, comerciante establecido en Orleans y persona justamente considerada de cuantos le conocen.
El Sr. Payró tenia más estrecha relacion con el Sr. Alcalde que con los demás compañeros, y le hizo invitacion para que asistiésemos á un baile que daba la Sociedad de Talía en Grunewald Hall, calle de Camp, donde hay un depósito de pianos, y contiene el edificio magníficos salones.
En dos por tres hicimos Alcalde y yo, que fuimos los únicos que asistimos, nuestros preparativos, reparamos nuestros equipajes y nos lanzamos á hacer conocimiento con una parte selecta de la sociedad de Orleans.
Al fin de la amplia escalera del establecimiento, iluminada, como todo él, con gas, se levanta un pórtico con altísimas columnas y tendido cortinaje, que como si se levantara el telon de un teatro, descubre inesperadamente y en toda su grandeza, el salon.
De pronto nos pareció que la gente se disponia á salir, que estaba de viaje, porque todo el mundo se conservaba de pié: despues vimos con más detenimiento.