Y de mi lira el palpitar sonoro,
Sus ecos entusiastas prodigó.
Expié como delito el noble anhelo
De erguir radiando la altanera frente;
La envidia, con colmillo de serpiente,
Me hirió rabiosa y mi cantar ahogó.
——
Y es bello que el gusano se convierta
En la sombra pintada mariposa,
Y que el pútrido gérmen de la rosa