Washington Park, que ántes habia sido un cementerio, apénas lo ví, lo mismo que Hopkins Park, porque Pii quiso pasarme por toda la ciudad, para que no hubiese modista, ni florera, ni cantinero, ni limpiabotas, que no le viese en el desempeño de su importante mision.
Por no tener espectadores, Pii sin duda no me condujo á visitar el cementerio, que dicen es bello y contiene hermosos monumentos, entre otros el mausoleo de Dexter, que es realmente una capilla gótica, y una estatua de bronce fundida en Munich, que representa un soldado atlético, y se colocó allí en memoria de los voluntarios del Ohio que murieron en la guerra.
Aquellos caprichos y aquellos chicoleos de Pii me dejaron sin ver lo que se llama el Rhin, que es propiamente una seccion de la ciudad, situada del otro lado del rio y muy notable por su originalidad.
Es de advertir que más de una tercera parte de la poblacion de Cincinatti es de alemanes, y alemanes ubicados en aquella parte de la ciudad.
Fachadas de las casas, rótulos, muebles, trages y fisonomías, son alemanes.
Los teatros y los templos recuerdan á las ciudades y á las aldeas alemanas; sobre todo, los beer gardens (jardines de cerveza), desplegan desusado lujo, y los nietos de Goeth y de Schiller están allí como en sus glorias.
Pii, donde me tuvo más tiempo, fué en Eden Park, situado sobre una colina desde donde se descubren sombrías arboledas, risueñas sementeras, el rio espléndido lleno de embarcaciones, y las montañas cerrando el horizonte á lo léjos. En el centro del park hay dos grandes estanques que semejan hermosísimos lagos.
Aunque á mi entrada en la ciudad habia visto el gran puente colgante suspendido sobre el Ohio, con mucha razon orgullo de Cincinatti.
De torre á torre de las que sustentan el puente, hay 1,057 piés (poco más de 335 varas), y la longitud total es de setenta y cinco varas; tendrá sobre el nivel del agua treinta y cuatro varas de altura.