"Y te senté en mi hogar.—Baldon y muerte!
"Mírame herida.—Tu dolor me alienta!
"Mírame desdichada.—Yo soy fuerte,
"Tengo sed de tu sangre y de tu afrenta...."
Clamó así el invasor.... sus estandartes
En alto van, relinchan sus bridones,
La faz erguida, undívagas las crines,
El sol irradia en vivos reverberos,
En el cuello que tienden sus cañones,
En las olas que forman sus aceros.