Limita el corredor un alto cancel con sus ventanillas de trecho en trecho, para venta de sellos, franqueo de la correspondencia y direccion por buzones separados, siendo el público mismo el distribuidor de su correspondencia y teniendo al recogerse, por la parte interior, una nueva y eficaz revision.
Las paredes del edificio ó cancel interior están formadas por cajitas pequeñas de los apartados, con sus puertecitas que se abren hácia afuera y de las que cada abonado ó alquilador tiene su llave, con la que abre cuando le parece, sin necesidad de importunar á los dependientes del despacho.
Aunque la correspondencia la distribuyen los carteros, porque nunca el americano falta á la costumbre de poner el nombre de la calle y número de la carta que dirige, hay extranjeros que faltan á la costumbre y personas que anotan que quedan en la oficina las cartas; para éstas y para las cartas rezagadas se ponen listas, tomadas de los periódicos, que se fijan por determinado tiempo en las paredes.
En un lugar adecuado están en carteles expuestos al público, los dias de entrada y salida de vapores, así como de los buques que arriban al puerto y todas las noticias conducentes á las comunicaciones.
Al regresar á mi alojamiento con Mr. Trik, de mi primera estacion, me fijé en los ferrocarriles urbanos que tienen su punto de partida y de regreso al pié de la estatua de Clay. Son muchas las vías férreas, los wagones están tirados por caballos y mulas, á las que les atusan las colas, que se ven como chicotes de carrero.
Entre las líneas de trenes urbanos se distingue una conducida por vapor; la máquina va dentro un wagon y camina muy aceleradamente y con toda seguridad. El precio comun son cinco centavos.
Circulan además numerosos ómnibus, que esperan á los pasajeros á la llegada de los trenes: hay carruajes elegantes tirados por caballos, que se alquilan á dos pesos por hora: varias líneas férreas unen la ciudad con Algiers, Magdonal y Gritroi, y otros preciosos pueblecitos situados del otro lado del rio.
Mr. Trik no quiso que nos despidiésemos sin visitar un elegante bar-room en que se bebe deliciosa cerveza y se escucha uno de esos órganos estupendos como el de Clif-House de San Francisco.
Al separarnos me encareció Mr. Trik las ventajas de la vida en una casa de huéspedes, ó con alguna de las muchas familias que viven fuera del centro de la poblacion, en esas casitas pintorescas y poéticas de la Explanada, Rampart ó Carrondelet.