De su doliente amigo
Una voz melancólica, suave,
Que, la profunda agitacion calmando,
En corriente apacible sus ideas
Plácida mueve.—Cuando el pensamiento
De los instantes últimos del hombre
En tu agobiado espíritu cayere,
Como la escarcha en débil florecilla,
Y el sombrío ataud, y la agonía
Congojosa, y el hórrido sepulcro