Desde mi llegada, no he dejado de hacer preguntas, de adquirir libros, de relacionarme con personas poseidas de este sublime fanatismo por la instruccion.
Mi suerte quiso que una de mis primeras amistades aquí, fuese la de Néstor Ponce de Leon, habanero de nacimiento, abogado distinguido, aquí impresor y librero, hombre que vive dedicado á honrosos trabajos.
Publica Néstor Ponce el periódico más interesante, más precioso, más fecundo en bienes para todos los pueblos que hablan la lengua de Cervantes: llámase este periódico El Educador Popular, y se deberia llamar La Luz.
En sus páginas de oro resplandecen los ramos todos de instruccion, trasmitidos á los maestros y al alcance de la inteligencia de los niños. Coopera á sus tareas Antonio Bachiller, y se publica bajo la proteccion del Sr. D. Manuel Prado, presidente de la República del Perú, quien, aunque no tuviera más título que este, por él seria acreedor á la estimacion universal.
Todo lo que el talento puede tener de más entendido en la eleccion de materias; todo lo que la sagacidad del amor al bien puede acumular de mejor para la enseñanza, se encuentra en ese periódico, que deberia ser como el pan del alma en los pueblos hispano-americanos. Sin embargo, el periódico se costea con trabajo, y en nuestra patria infeliz apénas es conocido.
Yo tengo entendido que el asombroso desarrollo de esta nacion; su paz y sus esfuerzos gigantescos; su dominio en los aires y en los mares; sus monumentos que empequeñecen los recuerdos de Egipto y Babilonia, de Grecia y Roma; el secreto de esos milagros que operan aturdiendo la mente, con el espectáculo del futuro, se deben á la educacion y la instruccion universales.
En mi país, la ciencia es curiosidad, es tentativa; aquí es atmósfera.
Nosotros tenemos tesoros de sabiduría que se encierran en los gabinetes, la ciencia cambia de templos; aquí anda en la calle y se confunde en la multitud.
En mi patria, la ciencia y los grandes conocimientos son joyas que se ven al través de los cristales ó que ostenta un poderoso; aquí es como la corbata, como el calzado; es ménos rica, pero está al alcance de todos.
Es la instruccion en nuestro país, como en otros pueblos, como barras de plata y tejos de oro que poseen unos cuantos, miéntras muchos no pueden disponer ni de un centavo; aquí la riqueza, en su mayor parte, está en centavos: nadie tiene hambre, aunque no haya muchos potentados.