Y de los hechos atroces:
Sumidos entre envoltorios
Naufragamos dentro un coche,
Más brincador que un becerro,
Más estirado que un Dómine,
Y con más inconvenientes
Que una junta de acreedores.
En un hotel no hay posada,
En otro, faltan colchones,
Y por fin, aquí paramos