En competencias atroces;

Eran del aire y del trueno

Los oscuros horizontes,

Sin escuchar de la gloria

Ni el tambor ni los violones.

Despues de cien escaleras,

Puentes, trampas y recortes,

De atravesar por cañutos

Que atrás dejan, no te asombres,

La cueva de Montecinos