Almendro delicado, mece entre flores

Y en medio á los pensiles tus blandas ramas,

Que sé que eres encanto de los amores

De aquellos que amas.

——

Vive siendo el reflejo del puro cielo,

Y si álguien te recuerda la pena mia,

Dile, Emma encantadora, que tu alegría

Fué mi consuelo.

Nueva-Orleans.—1877.