Es decir, una institucion formada para la proteccion de aquella gran industria en todos ramos.
Inauguróse el establecimiento en Febrero de 1871, con cien miembros que quedaron en ochenta y hoy son más de trescientos.
Más de treinta mil pesos gasta diariamente el establecimiento, solo para procurarse noticias de todo el mundo relativas al algodon.
En los muros de la Bolsa y en otros varios lugares, en grandes pizarrones negros se escriben, para conocimiento público, los telégramas diarios, relatando el número de pacas recibidas y embarcadas, el precio de venta y procedencias, siendo activísimos los corresponsales de Indianola y Mobila en el Golfo, y Boston en el Atlántico.
Por medio de estos corresponsales se tiene conocimiento del movimiento mercantil de Inglaterra y Francia, como de la India misma.
Aunque el pensamiento primitivo de una Bolsa para el comercio del algodon es de Nueva-York, allí propiamente se favorecia el juego de Bolsa; aquí es una sociedad en que se coopera al general engrandecimiento de la industria, con beneficio de todos los que se dedican á ella.
El movimiento de esa Bolsa, y por consiguiente de la industria algodonera, se calcula en cien millones de pesos.
En cuarenta millones de pesos se valúan las pérdidas que sufrió esta industria con motivo de la guerra.
Pero las mismas pérdidas que se sufrieron, las mismas dificultades con que tuvieron que combatir, aleccionaron á los industriales sobre seguridad, trasportes, pérdidas, etc., hasta formarse un sistema perfecto, desde el campo hasta el embarque del algodon.