Almorzamos en el restaurant: nos invadió la modorra, porque el sol era tremendo, y esperamos para regresar, las cuatro de la tarde.
—Vd. se ha fastidiado, me decia mi amigo; apénas hemos oido la música, y aquel coro destemplado no debe haber divertido á vd. mucho.
—Yo no sé, tal vez el estado de mi espíritu; pero la gente me ha parecido triste, no se comunican unos grupos con otros, casi no hablan, ni los amantes, que siempre tienen algo que decirse....
La tarde era magnífica. Algunas parejas aisladas habian tomado sus botes, y se veian á distancia bogando en el mar.
El caballero alquila el bote, se quita la levita y empuña sus remos; la dama, esbelta, audaz y generalmente enamorada, se sienta en la popa sombreándose con su paraguas, y así se entregan al desierto de las aguas.... Esos paseos me parecieron llenos de encantadora poesía.
—No crea vd., continuaba B***, que no se conformaba con mi tristeza, que todos los Pick-nicks son así. Muchos los forman familias, de las que cada una da un platillo para la mesa. En los Pick-nicks de franceses reina la alegría, no cesan las canciones, y los bailes tienen animacion, á la luz de la luna que ilumina el mar....
Aburrido de no entender palabra ni conocer á nadie, me senté en un rincon y consagré, en mi cartera, los recuerdos de mi expedicion á Rockway, del modo siguiente: