Van dejando tus cantos deliciosos,
Como estela de fuego en el vacío,
Como el manto de púrpura esplendente
Que cuelga el sol del cielo de Occidente,
Y reproduce en su cristal el rio.
Y así elevado y con la frente erguida,
¡Oh juventud! te estrecharé en mi seno,
Miéntras retumba amenazante el trueno
En el mar tempestuoso de mi vida.
Y así elevado en ráfagas de acentos