Ponce de Leon, originario de Cuba, es eminente abogado; pero no pudiendo ó no queriendo estar en el extranjero mano sobre mano, botó en un abrir y cerrar de ojos el casacon del lejista, se remangó las mangas de la camisa y se hizo impresor, despues fué librero. Relacionóse con literatos eminentes, estudió con asiduidad, escribió libros preciosos sobre educacion, creó El Educador Popular, periódico que por sí solo es un título de gloria para sus autores, y á fuerza de trabajo, de constancia y de honradez, conquistó un lugar distinguido entre la gente de ciencia y valer de los Estados-Unidos.
Su despacho y librería, situados en Broadway, números 30 y 32, es el cuartel general de todo bicho que habla el idioma de Cervantes.
Allí hay una especie de servicio grátis de noticias, encargos, depósitos é impertinencias: allí está sobre el tapete la cuestion de Cuba y las embestidas á México; allí la América del Centro improvisa arengas que arden en un candil; allí la madre España se acuerda de sus dorados tiempos, y el yankee se humaniza al punto de soltar una que otra interjeccion muy española, á la vez que alguna anciana de Sonora ó Sinaloa, penetra al despacho en busca de un "Padre Jaen" ó un "Ramillete de Divinas Flores," como pudiera hacerlo en la casa de Aguilar y Ortiz ó de Abadiano.
Abordé á Néstor pidiéndole apuntaciones sobre literatura; y al siguiente dia me presentó un haz de papeles amarillos, que coordiné con mil trabajos, y contiene lo que van á leer mis favorecedores.
Es de advertir que el trabajo de mi amigo, tal como se percibe al correr de la pluma y bajo cierta capa de frivolidad, ha merecido ventajosas calificaciones de literatos muy versados en las letras norte-americanas, y que aunque dice Ponce de Leon que lo más importante de sus apuntaciones lo ha tomado de una publicacion americana, ha expendido mucho de su propia cosecha, que revela el alto mérito de mi amigo.
¿Ya ven vdes. todo esto? Pues para probar que nada hay más atrevido que la ignorancia, con el mayor desembarazo del mundo, he hecho algunas ampliaciones á las observaciones de mi amigo, agregando referencias que pudieran interesar á México. Basta de exordio: hable vd. al fin, querido Néstor, que ya le sabrá la boca á medalla.
El interesado, despues de dar como diez fumadas seguidas á su puro, hasta envolverse en una espesa nube, leyó:
"La literatura americana puede considerarse dividida en tres períodos:
"1. Período colonial.
"2. Primer período americano.