De mi pobreza.
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¿Oyes, madre, estos ecos en que suspira
El canto que los otros estro creyeron?
Son tus besos que vibran sobre mi lira,
De tí nacieron.
——
Tú me viste de hinojos, Vírgen del cielo,
Balbutiendo sus preces en tu presencia;
Tú eras límpido arroyo cruzando el suelo