El colono acude al Gobierno del Estado dueño de las tierras, se dirige al agrimensor, compra á treinta y dos centavos el acre, é inmediatamente y casi á la vez que construye su casa, siembra trigo, algodon, y plantea su cria de ganado. Las harinas de Texas se consideran supremas y han merecido premio en la última exposicion.

—Todo eso, interrumpió un viejo, depende de que aquí las aguas son abundantes y México tiene muy contados puntos en que puede hacer esas hazañas la colonizacion. De todas maneras, ella, al querer ó no, independiente de todo cálculo, tendrá que modificar el modo de ser de la frontera mexicana.

—Ayuda mucho al desarrollo prodigioso de Texas, la afluencia de comerciantes de los Estados del Norte y del N. O. que se instalan en éste.

Aquí se encuentra vd. poderosos capitalistas del Missouri, hijos del Norte: son los banqueros, y el tráfico con esos pueblos es cuantiosísimo. No hace seis meses, Fortwotch apénas contaba tres mil habitantes, poco más: hoy tiene ocho mil.

Las orillas del Rio Colorado rebosan en vida, Galveston es un puerto importantísimo, y á Austin no lo conoceria vd.: teatros, colegios, iglesias, monumentos, paseos y mejoras, brotan como por encanto, procediéndose como por improvisaciones, de un modo que deslumbra y aturde.

—Entre tanto, Sr. D. Guillermo, me decia tristemente el viejo, si fuera vd. por donde transitábamos, en la ribera de San Pedro, ya ni las tristes barracas, ni los humildes corrales, ni los insuficientes antros en que vivian los mexicanos, han quedado en pié; y unos fragmentos de ranchería, unos resíduos, es todo lo que queda de nuestra raza y de los señores de aquellas tierras.

Como el gravámen del impuesto se agrava á los terrenos cultivados, y los mexicanos están en la miseria, los remates fiscales fungen de despojo y de confiscacion, y la ley es un instrumento terrible que consuma el robo con todas las fórmulas de la equidad y el bien.

Esta conversacion nos entristeció hondamente, y nos separamos silenciosos evitando cada quien la despedida.

LIT. H. IRIARTE, MEXICO
Guillermo Prieto