De canastos y envoltorios.

Apénas entrado hubimos,

Y ya el carruaje era un horno.

¡Qué bufar de aquellas brujas,

Qué resoplar de los gordos!

¡Qué rebullidas del negro,

Y de todos, qué sofoco!

De cuatro encendidas pipas,

Porfiaban de humo los chorros.

Era el chicharron humano