Hacen bajo los dos gordos,
Con roncar tan desalmado,
Tan majadero y tan bronco,
Que en competencia el rebuzno
Pareciera melodioso,
Y la algazara del gongo.
Así pasaron las horas,
Sospechando cada prójimo
(Presa casi de la asfixia
Hacen bajo los dos gordos,
Con roncar tan desalmado,
Tan majadero y tan bronco,
Que en competencia el rebuzno
Pareciera melodioso,
Y la algazara del gongo.
Así pasaron las horas,
Sospechando cada prójimo
(Presa casi de la asfixia