Hacen bajo los dos gordos,

Con roncar tan desalmado,

Tan majadero y tan bronco,

Que en competencia el rebuzno

Pareciera melodioso,

Y el chirriar de la carreta,

Y la algazara del gongo.

Así pasaron las horas,

Sospechando cada prójimo

(Presa casi de la asfixia