De principios tan sencillos, tan sanos y tan de acuerdo con la ciencia económica, ha nacido la organizacion de los establecimientos de caridad, que con tanta justicia son motivo de la admiracion y de las profundas simpatías de los viajeros.

Una administracion privativa, fondos que se acrecen con dádivas privadas, division en comisiones para la especial atencion de cada ramo y la publicidad como suprema garantía, hé allí los elementos que han llevado á tan alto grado de esplendor la caridad.

Parece que en las atenciones que dispensa nuestro modo de obrar, hay más amor que dulcifica más las costumbres, que conduce á contacto más cariñoso la alianza entre la bondad y el infortunio; pero infecundo ese sistema, socorre, no regenera; acude á un conflicto, no prevee á un futuro de bien.

En el otro sistema parece que no existe la caridad; se cree que impera la beneficencia; como que se desprende un rico de todo cuidado dando su dinero, y de ahí cierta frialdad, cierto indiferentismo que pudiera ser una faz del egoismo; pero evidentemente tal sistema es más previsor y fecundo, se presta ménos á la jactancia, hace el bien con verdadera inteligencia, y la caridad debe ser entendida y sagaz.

La caridad, si fuese una pasion ciega, llegaria á hacerse la fomentadora del vicio y la antagonista del trabajo.

La concurrencia de las diferentes religiones purificándolas, las convierte en más y más aptas para el bien; ellas concurren á esta tarea, y al tratarse del enfermo que padece, del niño que se educa, del sordo-mudo y del ciego, se encuentran en un solo camino todas las nobles aspiraciones, congregando á los espíritus en el sentimiento del amor.

Abruma realmente el estudio de las instituciones de beneficencia; por todas partes se hallan, y cada vez parece más sagaz y más noble la aspiracion de amparar la desgracia.

Numerosísimos son los establecimientos mencionados por el Sr. Bachiller en su preciosa Guía:

Hospital aleman: Recibe enfermos de todas las creencias y nacionalidades, y pensionistas que pagan siete pesos al mes.

Asilos para ancianas de más de sesenta años.