UN clérigo, que es á la vez maestro de escuela en un pueblo de Pensylvania, alto y moreno, desea correspondencia con una señora pasable, de algunas proporciones. No se desecharia una viuda sin hijos.
UNA jóven rubia, muy inclinada al matrimonio, desea contraer conocimiento con un caballero de honor, que le preste un auxilio moderado.
SOY un mecánico de treinta y tres años de edad, grueso, pero bien formado, americano de nacimiento, tengo deseos de saber las señas de alguna buena muchacha de juicio que desee tener su casita propia. Que no pierden su tiempo conmigo las muchachas de moda.
LA hija de un clérigo, de edad de veinticinco años, morena, bonita, muy viva, muy cariñosa y bien educada, desea una correspondencia, con objeto de casarse.... luego que mueran sus padres, tendrá una fortuna considerable. Está lista para marchar á cualquiera de los Estados de la Union.
TEMPUS FUGIT.—Muchachas hermosas, la que de vosotras quiera un marido de poco más de treinta y cinco años, de carácter alegre, y fuerte como un buey, con tal que la que pretenda no sea muy afecta á vivirse en la calle, puede dirigirse con su retrato al editor de este periódico, quien tiene instrucciones.