—¿Cómo, ninguna?

—Prefiero pelear con VV.

—¡Oh! ¡Oh! ¡Rudo trabajo es el que se prepara V. ahí! ¿Sabe V. que somos dieciocho?

—Me importa muy poco el número. Aunque fuesen VV. ciento me batiría lo mismo.

—¡Vive Dios! Por lo singular del hecho me gustaría ver ese combate de un hombre solo contra veinte.

—No será muy largo.

Y al decir el Desollador estas palabras, hizo que su caballo retrocediese algunos pasos.

—Aguarde V. un momento, ¡qué diablo! dijo el cazador con viveza, déjeme V. decirle una palabra.

—Dígala V.

—¿Quiere V. rendirse?