¡Ay!—pensé—¡cuántas veces el genio
Así duerme en el fondo del alma,
Y una voz, como Lázaro, espera
Que le diga: «Levántate y anda!»
VIII
Cuando miro el azul horizonte
Perderse á lo lejos,
Al través de una gasa de polvo
Dorado é inquieto,
Me parece posible arrancarme