—¡Duerme!
Sobre el corazón la mano
Me he puesto, por que no suene
Su latido, y de la noche
Turbe la calma solemne.
De tu balcón las persianas
Cerré ya, por que no entre
El resplandor enojoso
De la aurora, y te despierte...
—¡Duerme!
—¡Duerme!
Sobre el corazón la mano
Me he puesto, por que no suene
Su latido, y de la noche
Turbe la calma solemne.
De tu balcón las persianas
Cerré ya, por que no entre
El resplandor enojoso
De la aurora, y te despierte...
—¡Duerme!