Alegre la tristeza y triste el vino.

LVI

Hoy como ayer, mañana como hoy,

¡Y siempre igual!

un cielo gris, un horizonte eterno,

¡Y andar... andar!

Moviéndose á compás, como una estúpida

Máquina, el corazón;

La torpe inteligencia, del cerebro

Dormida en un rincón.