Harto lo dice ya mi afán doliente;

Que hay dolor que al pasar, su horrible huella

Graba en el corazón, si no en la frente.

LVIII

¿Quieres que de ese néctar delicioso

No te amargue la hez?

Pues aspírale, acércale á tus labios,

Y déjale después.

¿Quieres que conservemos una dulce

Memoria de este amor?