Salen á perseguirme los recuerdos

De las pasadas horas.

Yo los quiero ahuyentar. ¡Esfuerzo inútil!

Me rodean, me acosan,

Y unos tras otros á clavarme vienen

El agudo aguijón que el alma encona.

LXIV

Como guarda el avaro su tesoro,

Guardaba mi dolor;

Yo quería probar que hay algo eterno