Allí estará mi tumba.

LXVII

¡Qué hermoso es ver el día

Coronado de fuego levantarse,

Y á su beso de lumbre

Brillar las olas y encenderse el aire!

¡Qué hermoso es tras la lluvia

Del triste otoño en la azulada tarde,

De las húmedas flores

El perfume aspirar hasta saciarse!