Tan medroso y triste,
Tan oscuro y yerto
Todo se encontraba...
Que pensé un momento:
¡Dios mío, qué solos
se quedan los muertos!
De la alta campana
La lengua de hierro,
Le dió volteando
Su adiós lastimero.
Tan medroso y triste,
Tan oscuro y yerto
Todo se encontraba...
Que pensé un momento:
¡Dios mío, qué solos
se quedan los muertos!
De la alta campana
La lengua de hierro,
Le dió volteando
Su adiós lastimero.