Dos ángeles, el dedo sobre el labio,
Imponían silencio en el recinto.
No parecía muerta;
De los arcos macizos
Parecía dormir en la penumbra,
Y que en sueños veía el paraíso.
Me acerqué de la nave
Al ángulo sombrío,
Como quien llega con callada planta
Junto á la cuna donde duerme un niño.