Cansado del combate

En que luchando vivo,

Alguna vez recuerdo con envidia

Aquel rincón oscuro y escondido.

De aquella muda y pálida

Mujer, me acuerdo y digo:

¡Oh, qué amor tan callado el de la muerte!

¡Qué sueño el del sepulcro tan tranquilo!

FIN