CAPÍTULO XXX
COLOMBIA
GEOGRAFÍA, HISTORIA Y EDUCACIÓN POPULAR
La república de Colombia tiene una superficie de 463,968 millas cuadradas y 5,500,000 habitantes.
Las tres cordilleras que atraviesan el país le dan una variedad de clima y de productos, tanto en la zona templada como en la tropical. Se producen abundantemente y se exportan café, cacao, caña de azúcar, tabaco y bananas. Los extensos bosques suministran numerosas maderas de ebanistería y de construcción, y en ellos se encuentra gran número de plantas medicinales. Además, se exportan tagua, caucho y sombreros de Panamá, en cuya manufactura este pueblo demuestra bastante habilidad. La riqueza mineral de la república se ha explotado muy poco, aunque las esmeraldas extraídas de sus minas representan casi la total producción mundial de estas piedras. Encuéntrase oro en todos los estados del país, a la par que plata, platino, mercurio, hierro, petróleo y plomo. La minería de esmeraldas, la de sal y las pesquerías de perlas son monopolios del gobierno.
El clima a lo largo de la costa es tropical, aunque en las regiones elevadas del interior es templado y muy sano. Debido a su elevación, la capital, Bogotá, goza de un clima fresco y salubre durante todo el año.
Colombia posee un litoral extenso, así en el mar Caribe como en el océano Pacífico. El río más caudaloso del país es el Magdalena, navegable por una distancia de más de 600 millas, mientras que el César, el Cauca, el Nechi, el Lebrija y el Sogamoso son navegables parcialmente.
Cuando Colón, en su cuarto y último viaje, hubo descubierto el cabo de Gracias a Dios en 1502, costeó Colombia por una distancia considerable, pero no se esforzó en colonizar el terreno ni en vencer a los aborígenes. A Alonso de Ojeda se le otorgó el territorio al este del río de Darien, a que se dió el nombre de provincia de Uraba. Ojeda logró establecerse firmemente a lo largo de la costa, luchando constantemente con los indígenas. Pero fué en balde su esfuerzo de conquistar el reino chibcha, situado en la meseta. En 1536 Gonzalo Jiménez de Quesada emprendió la subyugación de los chibchas, y al mismo tiempo partieron de diferentes puntos otras dos expediciones con el mismo fin: la de Fréderman y la de Benalcázar, teniente éste de Pizarro. Estas tres expediciones se encontraron en la meseta, y sólo por la diplomacia de Jiménez de Quesada se logró evitar una contienda. Habiendo alcanzado esto, estableció relaciones amistosas con los aborígenes quienes eran muy civilizados, semejantes a los incas del Perú. En la ciudad actual de Bogotá fundó su capital, en el mismo sitio de los chibchas, y exploró el territorio en todas direcciones.
Un gobernador general fué nombrado por España, y se cambió el nombre de la colonia a provincia de Nueva Granada. En el año de 1718 fué instituído un virreinato. El primer virrey fué Antonio de la Pedrosa y Guerrero, y Nueva Granada fué gobernada con éxito por doce virreyes hasta el año de 1810, cuando los habitantes de Bogotá destituyeron al último, don Antonio Aynar y Borbón. Se habían iniciado anteriormente algunos movimientos revolucionarios en varias partes de la provincia, pero se hizo determinada la guerra contra España en julio de aquel mismo año. El siete de agosto los patriotas, bajo el mando del general Simón Bolívar, derrotaron completamente a las tropas realistas cerca de Boyacá.