LA HIERBA MATE
La Union Panamericana
Ramo de hierba mate que
demuestra la disposición de
las hojas.
El producto más característico del Paraguay es la hierba mate, planta que crece silvestre en inmensas extensiones de la república. Los indios guaranís de la cuenca del río de la Plata conocían y usaban esta planta mucho antes de que los españoles invadieran el país. Cuando aquéllos fueron dominados por los misioneros jesuítas, se dió cuenta de que usaban una bebida hecha de una planta silvestre que abundaba en las regiones subtropicales por ellos habitadas. Los indios denominaban esta planta oaá, palabra que significa simplemente herbaje o mala hierba, y los europeos, al traducirla literalmente la llamaron hierba.
El mate es una calabaza seca y hueca, provista de un agujero practicado en el lugar que ocupaba el tallo, y dentro de la cual se colocan las hojas molidas y se vierte agua hirviendo. La infusión de hierba mate, que se llama simplemente mate, se sorbe con un tubo delgado denominado bombilla, que al principio se hacía y que aun suele hacerse de caña o hueso, pero que generalmente es de metal, y cuya extremidad, semejante a una cuchara cubierta y perforada, se introduce en el mate. Personas de gusto substituyen el mate original por vasijas de la misma forma, hechas de plata labrada o de madera preciosa, como el palo santo.
En la botánica la planta con que se hace la bebida es un acebo o ilex, familia en la cual está encina. Esta planta es un arbusto de hojas siempre verdes, muy frondoso y bello, que de lejos parece un naranjo sin espinas. Sus hojas son de un verde claro, sus flores amarillentas e insignificantes y sus bayas de rojo obscuro. El fruto está adherido a las ramas por un tallo corto, y contiene una pulpa blanca con semillas duras que al ser expuestas al aire por unos cuantos días se endurecen y secan a tal extremo que sólo pueden partirse con instrumentos muy cortantes. Los indios no hacían en un principio más que recoger las hojas en los bosques, ateniéndose a que la naturaleza aumentase el número de árboles; pero los jesuítas descubrieron el medio de propagarlos, sembrándolos de semilla.
Por regla general, la operación de recoger las hojas se practica según el método indígena característico de la industria de pasados siglos.
Una vez comenzado el corte, se le prosigue hasta que se reúne un montón de ramas, las cuales se apilan en forma de almiar. Luego se empieza la torrefacción, que dura unos tres días, confiándose en la habilidad nativa, la cual está basada principalmente en la tradición, para determinar el momento preciso en que las hojas están suficientemente tostadas para ser pulverizadas. Las hojas deben someterse por lo menos durante veinticuatro horas a la acción del calor.
Mates finos, de palo santo y de plata labrada antigua, con sus respectivas bombillas, por las cuales se sorbe la decocción o te que se hace de la hierba mate.