Underwood & Underwood

Vista de la ciudad y bahía de Rio de Janeiro, con el famoso monolito del Pão d'Assucar y la colina de Urca en el fondo.

El interior de la república, desde las cuencas del Amazonas hasta las mesetas de Paraná y Santa Catharina, incluyendo los inmensos estados de Matto Grosso y Goyaz, está muy poco poblado, encontrándose la mayor parte de la gente cerca del litoral del Atlántico, de suerte que los estados de la costa, y principalmente las ciudades, tienen la preponderancia de la población. Estas ciudades principales, que generalmente son las capitales de los estados, pueden mencionarse en el orden que sigue.

En primer término viene Rio de Janeiro, capital de la república y su principal centro social y comercial la cual se encuentra en el extremo sur de una amplia bahía, llamada por quienes con autoridad suficiente han podido calificarla, el mejor puerto del mundo. Rio de Janeiro es también llamada la ciudad más limpia del mundo y la aspiración a este título está bien fundada. No es una ciudad de población densa como París, porque con la cuarta parte de los habitantes de éste, ocupa dos veces el espacio en que París se extiende, pero todo el suelo que no tiene edificios está cubierto de jardines y cuadros de verdura. Se le da una población de 1,500,000, mas, indudablemente, si se cuentan los que tienen sus quehaceres en Rio de Janeiro sin vivir dentro de la ciudad, el número de sus habitantes es mucho mayor.

La ciudad en sí misma es muy hermosa, y desde su fundación por los portugueses, durante el imperio y todavía más activamente durante los últimos diez años de la república, se le ha ensanchado su carácter artístico. La avenida de Rio Branco, de una milla de norte a sur, a través del corazón de la ciudad, es una espléndida vía pública delineada por sólidos edificios públicos o casas privadas o de comercio. Los nuevos desembarcaderos, por una parte, y los varios clubs, la biblioteca nacional, el teatro municipal y el palacio de Monroe, por la otra, son dignos, cada uno, de un detenido estudio. La escuela de bellas artes, la imprenta nacional y otros varios edificios públicos y privados merecen visitarse; pero a este respecto conviene que se busque la información correspondiente en las guías destinadas al objeto. Los jardines botánicos, el museo nacional, la cúspide del Pão d'Assucar, la cima del Corcovado, Tijuca y el delicioso suburbio de Petropolis, en un valle entre las colinas hacia el norte, todos merecen atención.

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La avenida de Rio Branco, la principal de Rio de Janeiro.

La segunda ciudad de importancia es São Paulo, con una población de 400,000 habitantes, situada a una elevación de 2,500 pies, como a 40 millas del mar, y cuyo puerto es Santos. São Paulo es el gran emporio del café del Brasil; es una ciudad moderna que va a ser mejorada con nuevas y rectas calles; su centro se encuentra congestionado, pero tiene anchas avenidas y numerosos jardines públicos y parques en los distritos destinados a casas de vivienda. Los edificios del gobierno, el magnífico teatro municipal, el museo Ypiranga, el colegio norteamericano de MacKenzie y la estación del ferrocarril de Luz son, entre otros, lugares notables que deben visitarse. São Paulo es una de las ciudades más antiguas del país, habiendo sido fundada en 1553 por un misionero jesuíta.

Es necesario que se inscriba Bello Horizonte, capital del estado de São Paulo, entre el número de las ciudades dignas de estudio, porque apenas hace veinte años que empezó a edificarse y hoy es ya una ciudad de 50,000 almas, puramente brasileña en el mejor sentido de la palabra. Es admirablemente limpia, bien administrada y destinada a ser una de las más notables poblaciones del interior de la república. Está a una noche de ferrocarril, partiendo de Rio de Janeiro. Estando a una elevación de 2,500 pies, su clima es delicioso y sus alrededores son muy pintorescos.

CUESTIONARIO