La planta se produce en todo el Brasil, y se usa particularmente en el litoral y las regiones bajas. La mejor estación para la siembra es entre junio y septiembre, y la raíz se recoge ocho meses y aun dos años después, dependiendo el período de la calidad del suelo y del clima. Debe tenerse mucho cuidado en la manera de preparar el tubérculo para que la materia venenosa que contiene se cambie en saludable y comestible, y los naturales parecen ser muy expertos en sus métodos de hacerlo. La recolección, la lavada y el secamiento de los tubérculos se hace el mismo día, resultando finalmente la harina de mandioca.

El cultivo del maíz, el algodón, el tabaco y el cacao se está extendiendo en el Brasil. El arroz, que anteriormente se importaba en grandes cantidades se cultiva ahora en tal extensión que las importaciones han llegado a ser insignificantes. La caña de azúcar ha sido cultivada desde los primeros días de la ocupación europea, y el azúcar del Brasil ha tenido un lugar importante en la economía del mundo. La industria pastoril del país ha estado hace tiempo firmemente establecida, con avance muy notable en estos últimos años. En el estado de Rio Grande do Sul el ganado se ha criado y matado para aprovechar sus carnes y cueros, que se han exportado en cantidades considerables, pudiendo aumentarse mediante las crecientes facilidades para esa industria y para los embarques, lo cual promete aun mayor extensión del comercio extranjero del sur del Brasil. En los estados de Minas Geraes, São Paulo y Rio de Janeiro, la industria pecuaria progresa de modo notable, y los productos de la leche, que hace pocos años no tenían importancia, ahora se reconocen como de un valor incuestionable.

La fabricación de tejidos representa el cuarenta por ciento del total de la producción manufacturera de artículos hechos principalmente de algodón. Hace apenas veinte años que se estableció el primer telar, pero la industria ha crecido notablemente desde entonces, debido a la mejora de la maquinaria y a mayores facilidades en la transportación, todo lo cual ha acercado los campos de cultivo, los telares y los consumidores en más estrechas relaciones; y como el capital invertido en estos negocios rinde buenas ganancias, hay todavía oportunidades de ensanchar la industria.

En la manufactura de calzado trabajan varias grandes fábricas en São Paulo y Rio de Janeiro, y recientemente las tenerías de Rio Grande do Sul han producido cueros de buena calidad de muchas clases, haciéndose así la competencia a los traídos del extranjero.

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Una calle concurrida de São Paulo.

En casi todas las grandes ciudades se fabrican muebles, sombreros, ropa de calidad ordinaria y artículos de uso doméstico; y existen fundiciones para trabajos sencillos de metal; mas, por lo general, todavía se importan maquinarias complicadas, conservas alimenticias y los llamados artículos de lujo, siendo el mercado de éstos muy amplio y seguro.

Sobre la minería deben tenerse presentes algunos datos interesantes. El estado de Minas Geraes posee inmensos depósitos de hierro que los expertos están examinando, y como los ferrocarriles se aproximan a los distritos en que se encuentran, pronto podrán aprovecharse para el consumo en el comercio de hierro y acero. Algunas minas de oro se trabajan con regularidad, y muchos diamantes finos se encuentran allí por las compañías. El Brasil es uno de los pocos países que producen diamantes. La producción de manganeso, monacita y otros minerales continúa añadiendo valor a las industrias.

La fabricación de tejidos es la industria que más va progresando. Cinco de los grandes telares del distrito federal de Rio de Janeiro emplean 8,000 operarios y envían al mercado unos 75,500,000 de yardas de telas. Otro telar emplea 1,500 operarios y utiliza 1,500 caballos de fuerza. Cuatro telares de Petropolis fabrican un promedio de 17,000,000 de yardas.

El establecimiento de una nueva fábrica y el ensanche de los existentes establecimientos en el distrito de Rio de Janeiro han sido causa de que la compañía de tranvías y de luz eléctrica ampliara su instalación de 50,000 a 80,000 caballos de fuerza para hacer frente a la nueva demanda de fuerza eléctrica. En adición a los molinos de harina y a las fábricas de calzado, camisas, cuellos, medias, etc., ya establecidos, pueden mencionarse entre las nuevas industrias la planta para la manufactura de hidrógeno que se usa en cortar y soldar hierro; un taller para trabajos de carros de ferrocarril; una lavandería al vapor, etc.