XLVII. Dos cosas han contribuido para este arbitrio y sistema: una es la misma condición del país apropiada para esto; otra la abundancia de los ríos, que les ayuda a lo mismo, porque por una parte su país es una llanura llena de pastos y abundante de agua, y además corren por ella tantos ríos que no son menos en número que las acequias y canales en Egipto. Quiero únicamente apuntar aquí los ríos más famosos y navegables que desde el mar allí se encuentran, los cuales son el Istro, río de siete bocas, el Tiras, el Hípanis, el Borístenes, el Panticapes, el Hipaciris, el Gerro y el Tanais,[361] cuyas corrientes voy a describir.

XLVIII. El Danubio o Istro, río el mayor de cuantos conocemos, es siempre el mismo, así en verano como en invierno, sin disminuir nunca su corriente. La razón de su abundancia es, porque siendo el primero entre los ríos de la Escitia que llevan su curso desde poniente, entran en él otros ríos que lo aumentan, y son los siguientes: cinco que tienen su corriente dentro de la misma Escitia van a desaguar en el Istro: uno es el que los naturales llaman el Pórata y el Píreto; los otros son el Tiaranto, el Áraro, el Náparis y el Odreso.[362] El primero que he nombrado de estos ríos es caudaloso, y corriendo hacia oriente desagua al cabo en el Istro: menor que este es el segundo de los dichos, el Tiaranto, que corre inclinándose algo hacia poniente: los otros tres, el Áraro, el Náparis y el Odreso, tienen sus corrientes en el espacio intermedio de los otros dos, y van a dar en el mismo Istro, y estos son, como dije, los ríos propios y nacidos de la Escitia que lo acrecientan.

XLIX. De los agatirsos baja el río Maris[363] y va a confundir sus aguas con las del Istro. Desde las cumbres del Hemo corren hacia el norte tres grandes ríos, que son el Atlas, el Auras y el Tibisis, y van a parar en el Istro. Por la Tracia y por el país de los crobizos, pueblos tracios, pasan tres ríos, que son el Atris, el Noes, el Artanes, y desaguan también en el Istro. En el mismo va a dar el Escío, el cual corriendo desde los peones y del monte Ródope pasa por medio del Hemo. El río Angro, que desde los ilirios corre hacia el viento Bóreas y pasa por la llanura Tribálica, va a desaguar en el río Brongo; mas el Brongo mismo desemboca después en el Istro, el cual recibe así en su lecho aquellos dos grandes ríos. A más de estos, paran también en el Istro el Carpis y otro río llamado Alpis, que salen de la región que está sobre el país de los Ómbricos, encaminando su corriente hacia el Bóreas. En suma, el gran Istro va recorriendo toda la Europa, empezando desde los celtas, que exceptuados los cinetas,[364] son los últimos europeos que viven hacia poniente, y atravesada toda aquella parte del mundo, viene a morir en los confines y extremidad de la Escitia.

L. Así que, contribuyendo al Istro con sus corrientes los mencionados ríos y otros muchos más, llega aquel a formarse el mayor de todos; si bien por otra parte el Nilo le hace ventaja, si se comparan las aguas propias del uno con las propias del otro, sin contar la advenediza, pues que ni río ni fuente alguna desagua en el Nilo para ayudarle a crecer. La razón de que el Istro lleve siempre la misma agua en verano e invierno paréceme que puede ser la siguiente. En el invierno se halla en su propio punto de abundancia, y apenas sube un poco más de lo regular, por razón de ser muy poca la lluvia que cae en aquellas regiones y por hallarse todas cubiertas de nieve caída antes en invierno, y entonces deshecha corre de todas partes hacia el Istro: de suerte que no solo lleva en su corriente el agua de la nieve deshelada que va escurriéndose hacia el río, sino también las muchas lluvias y temporales de la estación, lloviendo allí tanto en el verano. Y cuanto mayor es la copia de agua que el sol atrae y chupa en verano que no en invierno, tanto mayor es a proporción la abundancia de la que acude al Istro en aquella estación que no es esta. Por lo que balanceada entonces la salida del agua como la entrada, vienen a quedar las aguas del Istro igualadas en verano con las de invierno.

LI. Además de este gran río poseen los escitas el Tiras, que bajando del lado del Bóreas tiene su nacimiento en una gran laguna que separa la región de la Escitia de la tierra de los neuros. En la embocadura del mismo río habitan los griegos que se llaman los tiritas.[365]

LII. El tercer río que corre por la Escitia es el Hípanis, salido de una gran laguna,[366] alrededor de la cual pacen ciertos caballos salvajes y blancos, laguna que se llama con mucha razón la madre del Hípanis, que naciendo de ella corre cinco días de navegación, conservándose humilde y dulce, pero después acercándose al mar es extremadamente amarga por el espacio de cuatro jornadas. Causa de este daño es una fuente que le rinde su agua, en tal grado amarga, aunque por sí nada copiosa, que basta para inficionar con su sabor todo el Hípanis, río bastante grande entre los secundarios. Hállase dicha fuente en la frontera que separa la tierra de los escitas labradores de la de los alazones; su nombre y el de la comarca donde brota es en lengua de los escitas Exampeo, que en griego corresponde a Irai Odoi, vías sacras. En el país de los alazones poco trecho dejan intermedio el Tiras y el Hípanis, pero salidos de allí van en su curso apartándose uno del otro y dejando más espacio entre sí.

LIII. El cuarto de dichos ríos y el mayor de todos después del Istro es el Borístenes, río a mi ver el más provechoso, no solo entre los de Escitia,[367] pero aun entre todos los del mundo, salvo siempre el Nilo del Egipto, con quien no hay alguno que en esto se le pueda comparar. Pero de los demás es sin duda el Borístenes el más feraz y fructuoso; produce los más bellos y saludables pastos para el ganado; lleva muchísima y muy singular y escogida pesca; trae un agua muy delicada al gusto y muy limpia, a pesar de los vecinos ríos que corren turbios. Las campiñas por donde pasa dan las mejores mieses, y allí donde no siembran crían los prados una altísima hierba. En su embocadura hay mucha sal, que el agua va cuajando por sí misma: críanse en él unos grandes pescados sin espina que llaman antáceos, a propósito para salarlos; son mil, en suma, las maravillas que el Borístenes produce. Navégase por el espacio de 40 días hasta un lugar llamado Gerro, y se tiene sabido que corre desde el Bóreas; pero de allí arriba nadie sabe por qué lugares pasa; solo parece que corriendo por sitios despoblados baja a la tierra de los escitas georgos o labradores, quienes habitan en sus riberas el espacio de 10 días de navegación. Las fuentes de este río, lo mismo que las del Nilo, ni yo las sé, ni creo que las sepa griego alguno. Al llegar el Borístenes cerca ya del mar, júntasele allí el Hípanis, entrando los dos en un mismo lago. El espacio entre estos dos ríos, que es una punta avanzada hacia el mar, se llama el promontorio de Hipolao, donde está edificado un templo de la Madre,[368] y más allá de él, vecinos al Hípanis, habitan los boristenitas.

LIV. A estos ríos, de los que bastante hemos dicho, sigue el quinto, llamado Panticapes,[369] que baja del norte saliendo de una laguna; y en medio de este y del Borístenes viven los escitas georgos. Entra en la Hilea, y habiéndola atravesado, desagua en el Borístenes, con el cual se confunde.

LV. El sexto es el Hipaciris, que saliendo también de una laguna y corriendo por medio de los escitas nómadas, desagua en el mar cerca de la ciudad de Carcinitis,[370] dejando a su derecha la Hilea y el lugar que llaman el Dromo de Aquiles.

LVI. El séptimo río, el Gerro,[371] empieza a separarse del Borístenes en aquel sitio, desde el cual este último se halla descubierto y conocido, sitio que se llama también Gerro, trasmitiendo su nombre al río. Encaminándose hacia el mar, separa con su corriente la región de los escitas nómadas de la de los escitas regios, y por último entra en el Hipaciris.