[91] La ciudad era Eunea (Novem viæ), cerca de la cual fundaron los atenienses la colonia de Anfípolis, treinta y dos años después de la muerte de Aristágoras.

[92] Sin duda los persas solían con frecuencia, con un despotismo inhumano y contrario al derecho de gentes, obligar a naciones enteras a la trasmigración; pero en este caso no fue más que una imputación con que Histieo, solo para poder volver a su patria, la metió en tal confusión. Muchas perfidias pueden aprenderse en la historia de los griegos al lado de heroicas hazañas y virtuosos documentos.

[93] Mucha habilidad política es preciso atribuir a Histieo, para que en su breve paso por Sardes pudiese tramar una conjuración y seducir a los mismos persas.

[94] Lade se cree ser al presente Jaca o quizá Fermaca.

[95] Parece que dejaron de concurrir con sus naves cuatro ciudades jonias, según las enumeraba el autor (L. I, c. CXLII), a saber, Éfeso, Colofón, Lébedos y Clazómenas.

[96] Véase l. III, pár. CXXXIX.

[97] Promontorio enfrente de Samos.

[98] Ignoro cómo concertar a nuestro autor que da este templo al saco en tiempo de Darío, con los escritores que afirman que el templo Didímeo, cerca de Mileto, fue entregado a Jerjes con sus tesoros por los Bránquidas, que cuidaban de él, los cuales eran sacerdotes de la familia de Branco.

[99] Dos colonias sibaritas en la Lucania.

[100] Zancle era el nombre de Mesina, antes que la reedificasen los mesenios, como dice Pausanias, contrario en esto a Heródoto, que atribuye esta empresa a los samios. De la pequeña ciudad de Calacte nada queda al presente; sus ruinas se creen no distantes del lugar San Marcos.