2) Ciudad de la isla del mismo nombre, [I, 88], [163]; [III, 81]; [X, 417]; [XI, 361]; [XV, 36], [157]; [XVI, 322]; [XVIII, 2].

Ítaco (Ἴθακος): Hijo de Pterelao. Héroe epónimo de Ítaca. Junto con sus hermanos Nérito y Políctor, construyó la fuente que había cerca de la ciudad, [XVII, 207].

Ítilo (Ἴτυλος): Hijo del rey Zeto y de Aedón, la cual lo mató por imprudencia, [XIX, 522 y 523].

Jasón (Ἰήσων): Príncipe tésalo, hijo de Esón y padre de Euneo, que tuvo de Hipsipile. Su nave Argos fué la única que pasó por las peñas Erráticas sin recibir daño, por la protección de Juno, [XII, 70 á 72].

Juno (Ἥρη): Diosa, hija de Saturno y de Rea, hermana y esposa de Júpiter. Dice Proteo á Menelao que Agamenón huyó los hados en las cóncavas naves por haberle salvado Juno, [IV, 512 y 513]; llámase á Júpiter el tonante esposo de Juno, [VIII, 465]; [XV, 112], [180]; Hebe es hija de Júpiter y de Juno, [XI 603 y 604]; la nave Argos se habría estrellado contra las peñas Erráticas, si Juno no la hubiese hecho pasar por su afecto á Jasón, [XII, 71 y 72]; Juno dotó de hermosura y prudencia á las hijas de Pandáreo sobre todas las mujeres, [XX, 70 y 71].

Júpiter (Ζεύς): Dios, hijo de Saturno, y de Rea. En el concilio de los dioses, cuenta lo que le ha ocurrido á Egisto y luego, á petición de Minerva, propone que se trate de la vuelta de Ulises á su patria, [I, 27 á 79]; de él procede la fama, que es la que más difunde la gloria de los hombres, [I, 282 y 283]; [II, 216 y 217]; distribuye sus presentes á los varones de ingenio del modo que le place, [I, 348 y 349]; en él confía Telémaco para que sean castigados los pretendientes, [I, 379]; [II, 144]; si él se lo concediera, le gustaría á Telémaco ser rey, [I, 390]; invócale Egiptio para que cumpla los deseos de quien haya reunido el ágora, [II, 34]; por él y por Temis ruega Telémaco á los pretendientes que no vuelvan al palacio, [II, 68 á 71]; envía dos águilas, así que Telémaco deja de hablar en el ágora, como presagio de la muerte de los pretendientes, [II, 146 á 154]; á Ulises se le llama el de jovial linaje, [II, 352], [366]; [V, 203], [387]; [X, 401], [443], [456], [488], [504]; [XI, 60], [92], [405], [473], [617]; [XIII, 375]; [XIV, 486]; [XV, 485]; [XVI, 167]; [XVIII, 312]; [XXII, 164]; [XXIII, 306]; [XXIV, 542]; Minerva es hija de Júpiter, [I, 10]; [II, 296], [433]; [III, 42], [337], [378]; [IV, 752], [762]; [V, 382]; [VI, 229], [323] y [324]; [XIII, 190], [252], [300], [318], [359] y [371]; [XXIII, 205]; [XXIV, 502], [529], [547]; este dios tramó que fuese luctuosa la vuelta de los aqueos, [III, 132 y 133]; aparejábales á éstos muchas calamidades la víspera de su partida de Troya, [III, 152]; suscitó una nueva disputa entre los aqueos cuando llegaron á Ténedos, [III, 160 y 161]; dispersó las naves de Menelao cuando llegaron al promontorio de Malea, [III, 286 á 290]; que Júpiter y los demás dioses le libren, dice Néstor, de que Telémaco tenga que volver á la nave para dormir, [III, 346 á 350]; como título honorífico se llama διοτρεφής, alumno de Júpiter: a) á Agamenón, [XXIV, 122]; b) á Agelao, [XXII, 136]; c) á Menelao, [IV, 26], [44], [138], [156], [235], [291], [316], [391], [561]; [XV, 64], [87], [155], [167]; d) á Pisístrato, [XV, 199]; e) á Ulises, [X, 266], [419]; f) á los reyes y príncipes en general, [III, 480]; [VII, 49]; g) á los feacios, [V, 378]; Eteoneo, al participar á Menelao la llegada de Telémaco y Pisístrato, dice que se asemejan á los descendientes de Júpiter, [IV, 27]; Menelao pide á Júpiter que les libre de la desgracia para en adelante, [IV, 34 y 35]; dice Telémaco, al contemplar el palacio de Menelao, que así debe de ser por dentro la morada de Júpiter, [IV, 74]; responde Menelao que con Júpiter no puede competir nadie, [IV, 78]; afirma el mismo héroe que hubiera dado una ciudad á Ulises si Júpiter les hubiese permitido á entrambos volver á la patria, [IV, 171 á 176]; Helena era hija de Júpiter, [IV, 184], [219], [227]; este dios envía á los hombres unas veces bienes y otras males, [IV, 237]; Júpiter es invocado, juntamente con Minerva y Apolo, en las exclamaciones, [IV, 341]; [VII, 311]; [XVII, 132]; [XVIII, 235]; [XXIV, 376]; dice Proteo á Menelao que hubiera debido ofrecer sacrificios á Júpiter y á los dioses antes de salir de Egipto, [IV, 472]; Menelao, como marido de Helena, es yerno de Júpiter, [IV, 569]; desea Antínoo que Júpiter le aniquile las fuerzas á Telémaco, antes que éste llegue á la flor de la juventud, [IV, 668]; en la junta de los dioses, Minerva deplora la suerte que le cabe á Ulises; y Júpiter manda que Minerva acompañe á Telémaco hasta que vuelva á Ítaca, y que Mercurio vaya á decir á Calipso que deje partir á Ulises, el cual llegará á la isla de los feacios y luego á su patria, [V, 4 á 42]; Mercurio dice á Calipso que va á verla por orden de Júpiter, cuyos mandatos no pueden ser desobedecidos, [V, 99 á 104]; Júpiter mató con el rayo á Yasión, [V, 128]; el mismo dios hendió la nave de Ulises en el ponto, [V, 131 y 132]; [VII, 249 y 250]; dice Calipso que, puesto que no es posible desobedecer á Júpiter, se vaya Ulises por el mar estéril, [V, 137 á 140]; Mercurio aconseja á Calipso que despida cuanto antes á Ulises y tema la cólera de Júpiter, [V, 146]; Calipso, oído el mensaje de Júpiter, va á encontrar á Ulises, [V, 149 y 150]; Júpiter envía vientos favorables á los navíos, [V, 175 y 176]; Ulises, cuando está para llegar al país de los feacios, nota que se avecina una tempestad y exclama: ¡con qué nubes ha cerrado Júpiter el cielo!, [V, 303 y 304]; Ulises se queja de que, después de haberle concedido Júpiter que llegara á ver tierra, no halle medio de salir del mar, [408 á 410]; son hijas de Júpiter las ninfas agrestes que juegan con Diana, [VI, 105]; dice Nausícaa que Júpiter distribuye la felicidad á los buenos y á los malos según le place, [VI, 188 y 189]; todos los forasteros y pobres son de Júpiter, [VI, 207 y 208]; [XIV, 57 y 58]; cuando Ulises se presenta á los reyes de los feacios, Equeneo aconseja á Alcínoo que se hagan libaciones á Júpiter, [VII, 163 á 165], y el rey da la orden, [VII, 180 y 181]; cuenta Ulises que en el año octavo de estar en la isla Ogigia, Calipso le dejó partir por haber recibido algún mensaje de Júpiter ó porque cambió su pensamiento, [VII, 261 á 263]; dice Alcínoo á Ulises que nadie le detendrá por fuerza, pues esto disgustaría á Júpiter, [VII, 315 y 316]; Júpiter es invocado en algunas exclamaciones, [VII, 331]; [XX, 339]; había predicho Apolo que, cuando los caudillos aqueos disputasen, empezaría á revolverse la calamidad entre teucros y dánaos por la decisión de Júpiter, [VIII, 79 á 82]; Alcínoo refiere á Ulises qué obras les asignó Júpiter á los feacios, [VIII, 244 y 245]; llama Vulcano á Júpiter y á los demás dioses para que sean testigos del adulterio de Venus, hija de Júpiter, [VIII, 306 á 320]; Apolo y Mercurio son hijos de Júpiter, [VIII, 334 y 335]; Alcínoo regala su copa á Ulises, para que, cuando ofrezca libaciones á Júpiter, se acuerde de él, [VIII, 430 á 432]; Ulises pide á Júpiter que le deje volver á su casa, [VIII, 465 y 466]; las Musas son hijas de Júpiter, [VIII, 488]; Júpiter le ordenó á Ulises su trabajosa vuelta desde que saliera de Troya, [IX, 37 y 38]; cuando los cícones del interior trabaron batalla con Ulises y los suyos, ya se les presentó á éstos el funesto destino decretado por Júpiter, [IX, 51 á 53]; al dejar las naves de Ulises la tierra de los cícones, Júpiter promovió una gran tempestad, [IX, 67 á 69]; hace crecer el trigo, la cebada y las vides de los ciclopes la lluvia enviada por Júpiter, [IX, 109 á 111]; las ninfas de las montañas son hijas de Júpiter, [IX, 154]; dice Ulises á Polifemo que él y los suyos llegan allí extraviados porque así debió de ordenarlo Júpiter, [IX, 261 y 262]; Júpiter es el vengador de los suplicantes y de los huéspedes, [IX, 270 y 271]; dice el Ciclope á Ulises que ellos no se cuidan de Júpiter y que no los perdonaría por temor á la enemistad de este dios, [IX, 275 y 277]; Ulises y los suyos, al ver que el Ciclope se come á dos de ellos, alzan las manos á Júpiter, [IX, 294]; dice Polifemo que en la tierra de los ciclopes también se dan gruesos racimos que crecen con la lluvia enviada por Júpiter, [IX, 357 y 358]; dicen los demás ciclopes á Polifemo que no es posible evitar la enfermedad enviada por Júpiter, [IX, 411]; dice Ulises á Polifemo que Júpiter y los restantes dioses lo han castigado por sus malas obras, [IX, 479]; Ulises sacrifica á Júpiter el carnero al cual se asió para salir del antro del Ciclope, [IX, 551 á 553]; Proserpina es hija de Júpiter, [XI, 217]; Pelias y Neleo fueron esforzados servidores de Júpiter, [XI, 255]; Antíope se gloriaba de haber dormido en brazos de Júpiter, [XI, 260 y 261]; Alcmena tuvo de Júpiter á Hércules, [XI, 266 á 268]; cuando Ificlo, enterado de los oráculos, soltó al adivino, cumplióse la voluntad de Júpiter, [XI, 294 á 297]; Júpiter honra á Cástor y Pólux debajo de la tierra, [XI, 302]; Apolo es hijo de Júpiter y de Latona, [XI, 318]; dice Ulises que Júpiter aborreció la estirpe de Atreo á causa de la perfidia de las mujeres, [XI, 436 á 438]; Júpiter fué el único culpable de la muerte de Ayax, [XI, 558 á 560]; Minos fué hijo de Júpiter, [XI, 568]; Latona fué consorte de Júpiter, [XI, 580]; Hebe es hija de Júpiter, [XI, 603 y 604]; Hércules fué hijo de Júpiter, [XI, 620]; al pasar por las peñas Erráticas las palomas que llevan la ambrosía á Júpiter, una de ellas es arrebatada y el dios envía otra para completar el número, [XII, 62 á 65]; Ulises mandó á los suyos que apretasen con los remos por si Júpiter les concediera que escaparan de Caribdis, [XII, 215 y 216]; poco después de haber llegado Ulises y los suyos á la isla de Trinacria, Júpiter suscitó una gran tempestad, [XII, 313]; Ulises se queja á Júpiter y á los dioses de que le hayan enviado el sueño mientras los suyos mataban las vacas del Sol, [XII, 371 á 373]; el Sol pide á Júpiter y á los dioses que castiguen á los compañeros de Ulises, y Jove le promete despedir un rayo contra la nave, [XII, 377 á 388]; Ulises y los suyos parten de la isla de Trinacria así que Júpiter les trae el día séptimo después de su llegada, [XII, 399 á 402]; pronto coloca Júpiter una nube encima de la embarcación, despide un rayo y todos los tripulantes caen al agua menos Ulises, [XII, 403 á 419]; Alcínoo sacrifica un buey á Júpiter, [XIII, 24 y 25]; manda Alcínoo á Pontónoo que mezcle el vino en la cratera para orar á Júpiter antes de despedir al huésped, [XIII, 50 á 52]; después que los feacios han conducido á Ulises á su patria, Neptuno explora la voluntad de Júpiter y éste le aconseja que convierta la nave en un peñasco, cuando los habitantes de la población la vean llegar, y cubra luego la vista de la población con una gran montaña, [XIII, 127 á 158]; Ulises ruega á Júpiter que castigue á los feacios porque cree que no lo han conducido á Ítaca, [XIII, 213]; son hijas de Júpiter las ninfas Náyades, [XIII, 356]; Ulises, al darle Eumeo hospitalidad, pide á Júpiter que conceda á éste lo que más anhele, [XIV, 53 y 54]; dice Eumeo que hasta los hombres á quienes permite Júpiter que invadan el país ajeno y recojan botín, sienten temor de la venganza divina, [XIV, 85 á 88]; los días y las noches proceden de Júpiter, [XIV, 93]; dice Ulises á Eumeo, antes de darse á conocer, que Júpiter y los dioses saben si ha visto al amo del porquerizo, [XIV, 119 y 120]; Ulises, antes de darse á conocer, pone por testigo á Júpiter de que Ulises volverá á su patria, [XIV, 158 á 162]; Júpiter dispuso la expedición á Troya, [XIV, 235 y 236]; dice Ulises, en la fingida relación que hace á Eumeo, que Júpiter maquinó males contra él después que se acabó la guerra de Troya, [XIV, 243]; cuenta Ulises, en la misma relación, que á los suyos envióles Júpiter la fuga mientras peleaban con los egipcios, [XIV, 268 á 270], y que á él le inspiró la idea de postrarse ante el rey, [XIV, 273], el cual le salvó porque temía á Júpiter hospitalario, [XIV, 283 y 284]; refiere Ulises que Júpiter meditaba cómo llevaría á la perdición al fenicio y sus compañeros en cuyo bajel navegaba el héroe, [XIV, 300], y que luego echó un rayo en el mismo, que se llenó del olor del azufre, cayeron todos en el agua y el mismo Júpiter echó el mástil en las manos del que habla para que se librase de la muerte, [XIV, 305 á 312]; cuenta Ulises á Eumeo, antes de darse á conocer, que Fidón aseguraba que Ulises había ido á Dodona para saber la voluntad de Júpiter sobre la manera cómo debía entrar en Ítaca, [XIV, 328 á 330]; dice Eumeo á Ulises, antes de que éste se dé á conocer, que le respeta y quiere por el temor de Júpiter hospitalario y por la compasión que le inspira, [XIV, 388 y 389]; dice Eumeo á Ulises, antes de reconocerle, que, si le matara, ¡con qué disposición rogaría á Júpiter!, [XIV, 406]; dice Ulises á Eumeo, antes de darse á conocer, que ojalá le sea tan caro á Júpiter como á él, [XIV, 440 y 441]; [XV, 341 y 342]; en una relación fingida que hace Ulises, dice éste que Júpiter llovió sin cesar toda la noche, [XVI, 457 y 458]; dice Menelao á Telémaco que Júpiter le permita hacer el viaje de regreso como su corazón desee, [XV, 111 y 112]; Helena predice la venganza de Ulises, y Telémaco le responde que así lo haga Júpiter, [XV, 172 á 180]; Júpiter quiso entrañablemente á Anfiarao, [XV, 245]; la nave de Telémaco, impulsada por el viento de Júpiter, pasa á lo largo de la Élide, [XV, 297]; dice Eumeo á Ulises que Laertes pide á Júpiter continuamente que el alma se le separe de los miembros, [XV, 353 y 354]; cuenta Eumeo que, cuando la fenicia lo hubo llevado á la nave, Júpiter les envió próspero viento, [XV, 475], y que, tan luego como Júpiter les trajo el séptimo día, Diana mató á la mujer, [XV, 477 y 478]; dice Ulises á Eumeo, antes de darse á conocer, que Júpiter le ha puesto al porquerizo cerca del mal el bien, [XV, 488 y 489]; dice Telémaco que Júpiter sabe si antes de las bodas lucirá para los pretendientes infausto día, [XV, 523 y 524]; cuando Telémaco aconseja á Ulises que busque á alguien que les ayude en la matanza de los pretendientes, le pregunta el héroe si les bastarán Minerva y Júpiter, [XVI, 258 á 261]; dice Ulises á Telémaco que Minerva y Júpiter ofuscarán á los pretendientes, [XVI, 297 y 298]; aconseja Telémaco á Ulises que deje para más tarde probar á los hombres, si realmente ha visto alguna señal enviada por Júpiter, [XVI, 318 á 320]; dice Anfínomo que, si los decretos de Júpiter lo aprobaran, él mismo mataría á Telémaco, [XVI, 403 y 404]; dice Penélope que los suplicantes tienen por testigo á Júpiter, [XVI, 422 y 423]; encarga Telémaco á Penélope que vote sacrificar hecatombes si Júpiter les permite llevar al cabo la venganza, [XVII, 50 y 51], y ella lo hace así, [XVII, 59 y 60]; Teoclímeno, hablando con Penélope, pone por testigo á Júpiter de que ya Ulises está en su patria, [XVII, 155 á 157]; son hijas de Júpiter las ninfas de las fuentes, [XVII, 240]; dice Eumeo que Júpiter le quita la mitad de la virtud al hombre que cae esclavo, [XVII, 322 y 323]; Ulises, en la sala de su palacio, antes de darse á conocer á los pretendientes, pide á Júpiter que Telémaco sea dichoso y se le cumpla cuanto desee, [XVII, 354 y 355]; cuenta Ulises en la relación fingida que hace á los pretendientes, que Júpiter le incitó á ir á Egipto, [XVII, 424 á 426], y que, habiendo trabado un combate con sus habitantes, Júpiter les envió la fuga á los compañeros del héroe, [XVII, 437 á 439]; pide Eumeo á Júpiter la destrucción de los aqueos que traman maldades, antes que se conviertan en una plaga para Telémaco y los suyos, [XVII, 596 y 597]; después del pugilato de Ulises con Iro, los pretendientes ruegan á Júpiter y á los dioses que concedan al que ha quedado vencedor lo que más anhele, [XVIII, 112 y 113]; dice Penélope que Júpiter la ha privado de toda ventura, [XVIII, 273]; dice Ulises á Melanto, antes de darse á conocer, que Júpiter le arruinó, [XIX, 80]; dice Penélope que á Telémaco Júpiter le da gloria, [XIX, 161]; Minos conversaba con Júpiter, [XIX, 179]; cuenta el mismo Ulises á Penélope, antes de darse á conocer, que Ulises perdió los compañeros y la nave porque se airaron contra él Júpiter y el Sol, [XIX, 274 á 276]; dice luego que Ulises está en Dodona para saber la voluntad de Júpiter acerca de si debe volver á Ítaca manifiesta ó encubiertamente, [XIX, 296 á 299]; dice Euriclea que sin duda Júpiter le cobró á Ulises más odio que á hombre alguno, á pesar de que nadie quemó tantos muslos ni sacrificó tantas y tan selectas hecatombes en honor del dios, [XIX, 363 á 366]; pregunta Ulises á Minerva dónde podrá refugiarse si, por la voluntad de Júpiter y la de ella, logra matar á los pretendientes, [XX, 42 y 43]; Diana es hija de Júpiter, [XX, 61]; Venus fué á pedir á Júpiter florecientes nupcias para las hijas de Pandáreo, [XX, 73 á 75]; Ulises, antes de la matanza de los pretendientes, ruega á Júpiter que le envíe un presagio y una señal, y el dios lo hace así, [XX, 97 á 106]; una esclava del palacio de Ulises advierte que el trueno enviado por Júpiter debe de ser una señal y pide á este dios que los pretendientes coman por última vez en aquella casa, lo cual constituye un presagio para el héroe, [XX, 112 á 122]; dice Filetio que no hay dios más funesto que Júpiter, porque después de criar á los hombres los entrega al infortunio y á los dolores, [XX, 201 á 203]; Ulises, antes de darse á conocer, pone por testigo á Júpiter de que Ulises volverá á su casa estando aún Filetio en ella, [XX, 230 á 234]; dice Antínoo, que, si lo hubiera querido Júpiter, ya habrían hecho callar á Telémaco en el palacio, [XX, 273 y 274]; Hércules era hijo de Júpiter, [XXI, 25, 26, 36]; dice Telémaco que Júpiter debe de haberle privado de juicio cuando ve que su madre quiere irse del palacio y sigue deleitándose, [XXI, 102 á 105]; Filetio hace votos á Júpiter para que vuelva Ulises, [XXI, 199 á 202]; así que Ulises tiende el arco, Júpiter truena como señal favorable, [XXI, 413]; Agelao aconseja que tiren las lanzas tan sólo seis pretendientes por si Júpiter les concede que hieran á Ulises, [XXII, 252 y 253]; Femio, en la matanza de los pretendientes, no sabe si salir de la sala y acogerse al altar de Júpiter ó correr hacia Ulises para abrazarle las rodillas, [XXII, 333 á 335]; Femio y Medonte se sientan en el patio, junto al altar de Júpiter, [XXII, 378 á 380]; Helena es hija de Júpiter, [XXIII, 218]; cuenta Ulises á Penélope que Júpiter hirió con el rayo la nave en que iba con sus compañeros, [XXIII, 330 á 332]; dice Ulises que ha padecido muchos trabajos, sufriendo los males que le enviaba Júpiter, [XXIII, 350 á 352]; en el Orco, dice Aquiles á Agamenón que todos creían que este héroe era el más acepto á Júpiter, [XXIV, 24]; refiere Agamenón que el día en que murió Aquiles no desistieron de combatir hasta que Júpiter les envió una tormenta, [XXIV, 42]; se duele el alma de Agamenón de que Júpiter le hubiese aparejado una deplorable muerte, [XXIV, 96]; refiere el alma de Anfimedonte que, cuando Júpiter incitó á Ulises, éste y Telémaco quitaron las armas de las paredes, [XXIV, 164 á 166]; dice Ulises que en el huerto de Laertes hay racimos de uvas de toda clase cuando los hacen madurar las estaciones enviadas por Júpiter, [XXIV, 343 y 344]; Laertes invoca al padre Júpiter, [XXIV, 351]; Minerva explora la voluntad de Júpiter acerca del combate de los itacenses contra Ulises y los suyos, y el dios se decide por el restablecimiento de la paz, [XXIV, 472 á 486]; aconseja Minerva á Laertes que eleve sus preces á la doncella de los brillantes ojos y al padre Júpiter, [XXIV, 517], y el anciano lo hace así, [XXIV, 521]; Júpiter arroja un rayo mientras Ulises persigue á los itacenses, [XXIV, 539]; Minerva encarga á Ulises que se detenga y haga cesar el combate, para que Júpiter no se enoje con él, [XXIV, 544].

Lacedemonia (Λακεδαίμων): Región del Peloponeso; reino de Menelao, [III, 326]; [IV, 1], [702]; [XIII, 414], [440]; [XV, 1]; [XXI, 13].

Laerces (Λαέρκης): Orífice pilio. Néstor lo manda llamar para que dore los cuernos de la novilla que luego sacrifican á Minerva, [III, 425].

Laertes (Λαέρτης): Hijo de Arcesio y de Calcomedusa, esposo de Anticlea y padre de Ulises. Refiere Mentes (Minerva) que, según le han dicho, Laertes ya no va á la ciudad, sino que se queda en el campo donde le cuida una vieja esclava, [I, 188 á 193]; Laertes compró á Euriclea por veinte bueyes, [I, 429 y 430]; para entretener á los pretendientes, decíales Penélope que labraba el sudario del héroe Laertes, [II, 99]; [XIX, 144]; [XXIV, 134]; dice Menelao que Laertes, Penélope y Telémaco deben de llorar por el ausente Ulises, [IV, 110 á 112]; dijo Proteo á Menelao que habían visto en una isla al hijo de Laertes, [IV, 555 y 556]; encarga Penélope que se avise á Laertes para que éste se queje de que los pretendientes quieran matar á Telémaco, [IV, 737 á 741]; muchos feacios contemplan con admiración al hijo de Laertes, [VIII, 17 y 18]; dijo Ulises al Ciclope que, si le preguntasen quién le cegó, respondiera que fué Ulises, el hijo de Laertes, [IX, 502 á 505]; pidió el Ciclope á Neptuno que Ulises, hijo de Laertes, no volviera á Ítaca ó perdiera antes su nave y sus compañeros, [IX, 528 á 535]; dice Anticlea á Ulises, en el Orco, que Laertes no va á la ciudad y duerme con los esclavos ó en su lecho de hojas dentro de la viña, [XI, 187 á 194]; Eumeo edificó la majada sin ayuda de Laertes, [XIV, 9]; dice Eumeo que tanto él como Penélope, Laertes y Telémaco, desean que se presente Ulises, [XIV, 171 á 173]; Eumeo compró á Mesaulio sin ayuda de Laertes, [XIV, 451]; cuenta Eumeo que Laertes vive aún y pide á Júpiter que el alma se le separe de los miembros, [XV, 353]; refiere Eumeo que Laertes lo compró con sus bienes, [XV, 483]; cuenta Telémaco que Arcesio engendró á Laertes, su hijo único, y éste á Ulises, [XVI, 118 á 120]; dice Eumeo á Telémaco que, desde que éste se fué á Pilos, Laertes no hace más que sollozar y lamentarse, [XVI, 138 á 145]; Ulises, cuando se descubre á Telémaco, le encarga que nadie sepa que ha llegado, ni siquiera Laertes, [XVI, 301 á 303]; el cabrero Melantio va en busca del escudo que Laertes llevara en su juventud, para dárselo á los pretendientes, [XXII, 184 y 185]; el porquerizo y el boyero atan á Melantio, conforme á lo dispuesto por el hijo de Laertes, [XXII, 189 á 191]; Laertes había quemado muchos muslos de buey en el altar que, dedicado á Jove había en el palacio, [XXII, 335 y 336]; dice Ulises á Penélope que va á ver á su padre Laertes, que tan afligido se halla por su ausencia, [XXIII, 359 y 360]; el alma de Agamenón llama á Ulises feliz hijo de Laertes, [XXIV, 192]; llegan Ulises, Telémaco, el boyero y el porquerizo al predio de Laertes, donde tenía su casa el anciano, [XXIV, 205 á 210]; Ulises halla á su padre en el huerto, aporcando una planta; le habla con burlonas frases; le dice que es Epérito, hijo del rey Afidante; y por fin se da á conocer: Laertes lo reconoce, lloran y se abrazan, y se van á la casería, donde hallan á Telémaco y los dos servidores, que preparan el almuerzo, [XXIV, 242 á 364]; la esclava siciliana lava á Laertes, Minerva hermosea al héroe y éste se lamenta de no tener las fuerzas de que disfrutaba cuando tomó á Nérico, pues habría dado muerte á muchos pretendientes, [XXIV, 365 á 383]; al tener noticia de que los itacenses van á acometerles, Laertes viste también la armadura, se regocija de que Ulises y Telémaco rivalicen en ser valientes, y luego, exhortado por Minerva, arroja la lanza y mata á Eupites, [XXIV, 498 á 522].

Laertíada (Λαερτιάδης): Hijo de Laertes. Nombre patronímico de Ulises, [V, 203]; [IX, 19]; [X, 401], [456], [488], [504]; [XI, 60], [92], [405], [473], [617]; [XII, 378]; [XIII, 375]; [XV, 486]; [XVI, 104], [167], [455]; [XVII, 152], [361]; [XVIII, 24], [348]; [XIX, 165], [262], [336], [583]; [XX, 286]; [XXI, 262]; [XXII, 164], [339]; [XXIV, 542].