Penélope (Πηνελόπεια): Hija de Icario y de Peribea, hermana de Iftima y de cinco varones, esposa castísima de Ulises y madre de Telémaco. Dice Mentes (Minerva) á Telémaco que los dioses no deben de haber dispuesto que su linaje sea obscuro cuando Penélope lo ha parido cual es, [I, 221 á 223]; Penélope oye cantar á Femio la vuelta de los aqueos, baja de su habitación, con dos esclavas, pide al aedo que cambie de asunto, oye las palabras que le dice Telémaco, vuelve á su cuarto y llora por Ulises, [I, 328 á 364]; los pretendientes mueven alboroto, deseando acostarse con Penélope, [I, 365 y 366]; Penélope daba esperanzas á todos los pretendientes, les dijo que aguardaran á que labrase un sudario para Laertes, y por la noche deshacía lo tejido durante el día hasta que aquéllos la sorprendieron destejiendo la tela y hubo de acabarla, mal de su grado, [II, 91 á 110]; [XIX, 137 á 156]; [XXIV, 126 á 146]; aconseja Antínoo á Telémaco que Penélope vuelva al palacio de su padre, donde le prepararán el casamiento, pues de lo contrario los pretendientes no se retirarán y arruinarán la casa, aunque ella alcance inmensa gloria, [II, 113 á 126]; dice Méntor (Minerva) á Telémaco que si no es hijo de Ulises y de Penélope no realizará el viaje á Pilos y á Esparta, [II, 274 y 275]; dice Menelao que seguramente Laertes, Penélope y Telémaco lloran por Ulises, [IV, 110 á 112]; Penélope se entera de la partida de Telémaco y de la conspiración de los pretendientes para matarlo, llora, se queja porque las esclavas no la han avisado, y quiere mandar un recado á Laertes; Euriclea se disculpa y le aconseja que suba á lo alto de la casa y ofrezca un sacrificio á Minerva; Penélope lo hace así, se adormece y Minerva le envía un fantasma para decirle que Telémaco volverá sano y salvo; despierta Penélope y se huelga del ensueño que ha tenido, [IV, 675 á 841]; dice Ulises á Calipso que, con efecto, Penélope es inferior á la ninfa en belleza y en estatura, [V, 215 á 218]; dice Agamenón á Ulises, en el Orco, que no ha de temer la muerte de parte de Penélope, á quien dejaron recién casada al partir para la guerra, pues es muy sensata y razonable, [XI, 444 á 448]; encarga Minerva á Ulises que se llegue ante todo al porquerizo, que le tiene afecto y adora á su hijo y á Penélope, [XIII, 404 á 406]; dice Eumeo que desea la vuelta de Ulises, como Penélope, Laertes y Telémaco, [XIV, 171 á 173]; dice Eumeo que sólo va á la ciudad cuando le llama Penélope porque le traen alguna noticia, [XIV, 372 á 374]; encarga Minerva á Telémaco que, cuando llegue á la majada del porquerizo, lo envíe á decirle á Penélope que ha llegado de Pilos, [XV, 40 á 42]; dice el mendigo (Ulises) á Eumeo, que desea ir á comunicar nuevas á Penélope, [XV, 314]; ordena Telémaco á Eumeo que vaya á decirle á Penélope que ha llegado sano y salvo de Pilos, [XVI, 130 y 131]; manda Ulises á su hijo, al dársele á conocer, que nadie sepa su llegada, ni siquiera Penélope, [XVI, 301 á 303]; los compañeros de Telémaco, al llegar á la ciudad, envían un heraldo á Penélope para anunciarle la vuelta de su hijo, encuéntranse el heraldo y el porquerizo y ambos dan la noticia á la reina, [XVI, 328 á 341]; Anfínomo es el pretendiente más grato á Penélope, [XVI, 396 y 397]; Penélope decide mostrarse á los pretendientes, increpa á Antínoo porque quiere matar á Telémaco, oye á Eurímaco que intenta tranquilizarla, y vuelve á su habitación donde llora por Ulises, [XVI, 409 á 451]; Minerva transforma nuevamente á Ulises en mendigo para evitar que Eumeo, al reconocerle, vaya á anunciárselo á Penélope, [XVI, 455 á 459]; al llegar Telémaco al palacio, sale de su cuarto Penélope, que parece Diana ó Venus, le besa sollozando, le pide que le cuente lo que ha visto y, por su consejo, hace voto de sacrificar perfectas hecatombes á los dioses si Júpiter permite que se cumpla la venganza, [XVII, 36 á 60]; Penélope se sienta junto á la mesa donde comen Telémaco y Teoclímeno, hácele el primero una relación de su viaje á Pilos y á Esparta, vaticina el segundo la vuelta de Ulises, y Penélope le dice que le haría muchos regalos si la predicción se cumpliese, [XVII, 101 á 165]; dice Eumeo que no se preocupa porque Antínoo sea áspero con él, mientras le vivan en el palacio Penélope y Telémaco, [XVII, 388 á 391]; Penélope, al enterarse de que Antínoo ha herido al mendigo, dice que ojalá Apolo le hiriera á él de la misma manera, y añade luego que todos los pretendientes son aborrecibles pero Antínoo casi tanto como la Parca, [XVII, 492 á 505]; Penélope encarga á Eumeo que le traiga el mendigo (Ulises), estornuda Telémaco, lo cual considera la reina como buen agüero, el mendigo dice que Penélope aguarde hasta la puesta del sol porque teme á los pretendientes, y Penélope se admira de la sensatez del forastero, [XVII, 506 á 588]; Penélope, por inspiración de Minerva, quiere mostrarse á los pretendientes para aconsejar á Telémaco; es hermoseada por Minerva, baja de su aposento, con dos esclavas, y reprende á Telémaco por haber dejado maltratar al huésped; Eurímaco dice á Penélope que si todos los aqueos la vieran, más serían los pretendientes, y ella responde que su belleza pereció al partir Ulises y que antes los pretendientes obsequiaban con regalos á la mujer que se proponían alcanzar; todos los pretendientes mandan á sus criados que traigan presentes para Penélope, y ésta vuelve á su habitación con las criadas, que se llevan los regalos, [XVIII, 158 á 303]; Penélope había criado á Melanto como si fuese hija suya, pero ésta no compartía los pesares de su señora y se juntaba con Eurímaco, [XVIII, 322 á 325]; sale de su cuarto Penélope, que parece Diana ó Venus, reprende á Melanto porque increpaba al mendigo (Ulises), habla con éste, lamentándose de los pretendientes y explicándole el artificio á que acudió de labrar una tela que deshacía por la noche, oye el fingido relato que de sus aventuras hace el mendigo y, como le dice que había hospedado á Ulises, pregúntale qué vestidos llevaba; manifiesta al mendigo que en adelante será querido y venerado en la casa, manda que lo laven y le aparejen un lecho, está distraída por Minerva cuando Euriclea reconoce á Ulises, y, después de declarar que siempre se halla afligida, refiere un ensueño que ha tenido, decide casarse con el que logre tender el arco de Ulises, y vuelve á su habitación donde se echa á llorar por su marido hasta que Minerva le envía dulce sueño, [XIX, 53 á 381], [476 á 604]; Penélope manda colocar su magnífico sillón enfrente de los pretendientes y oye cuanto se dice en la sala, [XX, 387 á 389]; Minerva inspira á Penélope la idea de sacarles el arco y las segures de Ulises á los pretendientes, y la reina se va al aposento más interior del palacio, toma el arco y la aljaba, llora, y les habla á los pretendientes diciendo que se irá con el que venza en el certamen, [XXI, 1 á 14], [42 á 79]; Antínoo reprocha á Eumeo y á Filetio porque, llorando, conmueven el ánimo de Penélope, [XXI, 85 á 88]; dice Telémaco que Júpiter le ha vuelto el juicio, pues oye decir á su madre que se quiere ir de la casa y ríe y se deleita con ánimo insensato, [XXI, 102 á 105]; dice Liodes, después que ha probado inútilmente de armar el arco, que cada cual espera casarse con Penélope, pero, así que intente armar el arco, verá que puede dedicarse á pretender á otra aquiva, [XXI, 157 á 162]; Penélope reprende á Antínoo, que no quiere que se le entregue el arco al mendigo (Ulises), manda que se lo den y promete regalarle un manto y una túnica si consigue armarlo, [XXI, 311 á 342]; Telémaco dice á su madre que quien dispone del arco es él, le aconseja que torne á sus labores, y Penélope vuelve á su cuarto y llora por Ulises hasta que Minerva la adormece, [XXI, 343 á 358]; dice Euriclea á Ulises que de las cincuenta esclavas del palacio, doce se entregaron á la impudencia, no respetándola á ella ni á Penélope, [XXII, 424 y 425]; después de la matanza de los pretendientes, dice Ulises á Euriclea que mande á Penélope que se presente con las esclavas, [XXII, 482 á 484]; Euriclea se inclina sobre la cabeza de Penélope, que está dormida, y le dice que Ulises ha vuelto y ha dado muerte á los pretendientes; y la reina, figurándose que habrá sido alguna deidad, decide bajar á la sala para ver muertos á los pretendientes y á quien los ha matado, [XXIII, 4 á 84]; entra Penélope en la sala, unas veces cree reconocer á Ulises, y otras le parece que no es el héroe; repréndela Telémaco por su frialdad, y contesta que si el forastero es Ulises se reconocerán luego porque hay señales que sólo ellos saben, [XXIII, 84 á 110]; al oir la cítara y el ruido del baile, los que pasaban junto al palacio de Ulises, creían que se celebraba el casamiento de Penélope, [XXIII, 149 á 151]; Ulises, después de bañarse, se sienta enfrente de Penélope y le reprocha su frialdad; la reina, para probarle, manda que saquen la cama de Ulises fuera del cuarto; el héroe se extraña, porque la misma está fabricada sobre un pie de olivo; Penélope que, con esto, adquiere la certeza de que aquél es su marido, abraza y besa á Ulises; lloran ambos; Minerva alarga la noche; Ulises refiere lo que le encargó Tiresias; ambos esposos se van á la cama, alumbrados por Eurínome y, después de disfrutar del amor, refiérense cuanto han tenido que padecer durante los veinte años que han estado separados, [XXIII, 164 á 343]; Ulises, al levantarse, dice á Penélope que le cuide los bienes, que él repondrá las reses que le han comido los pretendientes, que se va á ver á su padre Laertes, y que ella se esté quieta en los altos de la casa sin mirar á nadie ni preguntar nada, [XXIII, 344 á 365]; Anfimedonte cuenta, en el Orco, á Agamenón, que pretendían á Penélope, que ésta no rechazaba las nupcias ni quería celebrarlas, que para entretenerles labraba una tela que deshacía por la noche hasta que la sorprendieron y hubo de acabarla mal de su grado, y que entonces llegó Ulises y los mató á todos, [XXIV, 125 á 181]; Agamenón considera feliz á Ulises por haber tenido una mujer tan virtuosa como Penélope, y vaticina que los inmortales inspirarán á los hombres cantos graciosos en loor de la discreta Penélope, [XXIV, 192 á 198]; Laertes, suponiendo que Ulises ha muerto, se lamenta de que Penélope no haya podido gemir sobre el lecho fúnebre de su marido, [XXIV, 294 y 295]; pregunta Dolio si Penélope sabe ya la llegada de Ulises y éste responde afirmativamente, [XXIV, 404 á 407].
Peón (Παιήων): Médico de los dioses. Todos los egipcios son médicos porque proceden del linaje de Peón, [IV, 232].
Peribea (Περίβοια): Hija menor de Eurimedonte y madre de Nausítoo, que tuvo de Neptuno, [VII, 56 á 59].
Periclímeno (Περικλύμενος): Hijo de Neleo y de Cloris, y hermano de Néstor y de Cromio, [XI, 281 á 286].
Perimedes (Περιμήδης): Uno de los compañeros de Ulises. Junto con Euríloco, sostiene las víctimas que sacrifica Ulises al llegar al Orco, [XI, 23]; y, más adelante, al pasar por junto á las Sirenas, estrecha los lazos con los cuales está Ulises atado al mástil, [XII, 195 y 196].
Pero (Πηρώ): Hija hermosísima de Neleo y de Cloris. Fué pretendida por todos los vecinos y Neleo prometió dársela á quien le trajese las vacas de Ificlo, [XI, 281 á 297]; [XV, 231 á 238].
Perse (Πέρση): Hija del Océano y madre de Circe y de Eetes, que tuvo del Sol, [X, 135 á 139].
Perseo (Περσεύς): Hijo de Néstor y de Anaxibea. Sostiene el vaso para recoger la sangre de la víctima en el sacrificio que Néstor ofrece á Minerva, [III, 414], [444].
Pieria (Πιερίη): Comarca de Tesalia, [V, 50].
Pilos (Πύλος): Región del Peloponeso occidental y ciudad de la misma, donde reinaba Néstor, [I, 93], [284]; [II, 214], [308], [317], [326], [359]; [III, 4], [182], [485]; [IV, 599], [633], [639], [656], [702], [713]; [V, 20]; [X, 257], [285], [459]; [XIII, 274]; [XIV, 180]; [XV, 42], [193], [226, 236], [541]; [XVI, 131], [142], [323]; [XVII, 42], [109]; [XXI, 108]; [XXIV, 152], [430].