6. La educación é instrucción pública en las tres formas ó grados en que nuestro país la da, recibe la acción benéfica de Sarmiento y su ministro Avellaneda, ministro durante cinco años y poco después presidente de la República por seis años más. Deliberadamente hago el recuerdo de que Avellaneda ejerció acción y dió consistencia á sus pensamientos durante once años, con la única interrupción del corto período en que el doctor Albarracin fué ministro de Sarmiento. Para que los planes de enseñanza den resultados, es condición primordial, que el experimento sobre su aplicación y conveniencia no se vea trabado por nuevos planes completamente diversos, creados por otros ministros, con ideas distintas, que generalmente causas políticas llevan al gobierno, y causas políticas lo arrojan de él.

La enseñanza secundaria, sometida más que las otras á sufrir las consecuencias que los cambios ministeriales por el hecho de ser la única que directamente depende del ministro, ha tenido como carácter típico, la inestabilidad. En poco más de cuarenta años se han modificado notablemente los planes de enseñanza secundaria, más de veinticinco veces, lo que ha perturbado mucho la marcha regular de tales estudios.

Ahora bien, si Avellaneda pudo impulsar cuanto lo hizo la educación é instrucción fué en primer lugar, por la feliz circunstancia de haber permanecido tantos años en el gobierno y por la no menos feliz, de haber sido compañero, durante muchos de ellos del gran Sarmiento.

Sarmiento, sobre todo en la enseñanza primaria y en la secundaria, Avellaneda en la secundaria y en la universitaria, ambos en la normal, pusieron la enseñanza en la vía del progreso completando la obra anterior de Urquiza y Mitre. El constante desarrollo continúa después, aun en las malas épocas políticas, y la acción educadora está en todas partes: está en las esferas universitarias con la ley Avellaneda; está en la fundación de los colegios nacionales de Jujuy, Rioja, Santiago del Estero, Corrientes, Santa Fe y San Luis, y las escuelas normales, ó institutos tales, anexos á los colegios nacionales de Concepción del Uruguay, Santiago del Estero, Paraná; está en la creación de cátedras de mineralogía en los de San Juan y Catamarca, de agronomía en los de Salta, Tucumán y Mendoza, todo ello en la presidencia de Sarmiento: está en la acción continuada en las presidencias siguientes. Colegios, escuelas, institutos especiales surgen por todas partes. Está en el llamado de maestros y maestras norteamericanos y alemanes para que enseñaran métodos de pedagogía; está, en fin, en las subvenciones á las provincias,—quizá las únicas subvenciones justas—destinadas á facilitar el desarrollo de la educación é instrucción. Está en la preparación de maestros; está en la ley de educación común de 1884, en la preocupación constante que por la enseñanza mostraron nuestros hombres de gobierno, ó nuestros escritores de ciencia política.

Es claro que quedó mucho por hacer; que el censo de 1895 reveló un considerable número de analfabetos, pero tampoco era posible hacer más en pocos años. No bastan los buenos deseos para instruir una población, y en cuanto á la educación es muchas veces obra de siglos. Los progresos en materia de instrucción, son de los más halagadores que el período encierra.

7. Pasamos á la legislación. Recordé en el capítulo anterior, que desde 1862, existe el código de comercio. Sucesivos proyectos de reforma, de 1870, 1876, 1879, 1887, 1889, este último hecho ley, no revelaron que los anteriores no fueran buenos: indicaron en primer lugar, que las actividades cambiaban á diario, que las nuevas situaciones imponían otras reglas y que preciso era seguir á la costumbre y fundar en ella las leyes. Debo recordar asimismo, aunque pertenezca á época posterior, la reforma de 1902, en la parte referente á quiebras, que responde á causas semejantes. En segundo lugar, revelaron la dificultad en el dictado de leyes para pueblos en formación, con psicología poco estudiada y á la vez difícil de estudiar por sus diarias transformaciones.

El código civil, sancionado en 1872, ha recibido la más buena acogida en la opinión de quienes, dentro y fuera del país, á tales estudios se han dedicado, con pocas y no muy justificadas excepciones. Mezcla de estudio de las costumbres y de aplicaciones de razonamientos abstractos[57], tiene tal vez muchas disposiciones cuya reforma se hace á diario más necesaria; pero en general, es obra digna de los mayores respetos, y que coloca á su autor entre los hombres que con mayor caudal contribuyen á la formación de nuestras instituciones. Ejemplo de las reformas que las transformaciones sociales hicieron necesarias á punto de determinar la modificación de la ley, fué la legislación sobre el matrimonio. El sistema religioso adoptado por el legislador, pudo llenar las necesidades en la época en que fué sancionado; pero las transformaciones del país, impusieron la necesidad del cambio. El poder ejecutivo en su mensaje de 22 de septiembre de 1887, acompañando el proyecto de ley de matrimonio civil, decía en su comienzo: «El creciente aumento de la inmigración europea, ha puesto de manifiesto la necesidad de reformar nuestra legislación sobre el matrimonio. El código civil sólo autoriza el matrimonio religioso, celebrado en conformidad á sus disposiciones y según las leyes y ritos de la Iglesia á que los contrayentes pertenezcan. Muchos habitantes de la república ó no tienen en el país sacerdotes de la comunión á que pertenecen, para que bendiga su unión, ó no profesan culto externo alguno, creyendo en Dios y adorándolo como autor de lo creado.» La discusión que tuvo lugar en el siguiente año, fué larga, y quien la lee ve como las nuevas ideas deben combatir para imponerse á los prejuicios: como de una cuestión de orden, se hace cuestión de fe, y como al fin, triunfa la reforma. Los peligros que se presagiaban por los enemigos de la proyectada ley, no se han producido, y en cambio su sanción ha importado una libertad más á las que nuestra constitución y nuestras leyes aseguran á todos los hombres del mundo que quieran habitar el suelo argentino[58].

El código penal ha sido el más desgraciado. El doctor Tejedor redactó hacia 1865-1867 su conocido proyecto. Veinte años pasaron sin que las cámaras legislativas lo sancionaran, en tanto que algunas provincias lo adoptaban. Después de tanto sueño en las carpetas del congreso, éste sancionó, tomando algunas ideas de él, el código penal, «al cual por falta de respeto á la verdad, los autores llamarían en la ley, código del doctor Tejedor»[59]. Nuevo proyecto se redactó en 1881; se sancionó otra reforma en 1886; de 1891 data otro proyecto. La inercia legislativa malogró siempre estas iniciativas, y cuando alguna cosa hizo, fué mala. Así, y para encerrar aquí lo que á época posterior pertenece, recordaré que en 1903 se sancionó la llamada ley de reformas, tan mala, que á poco andar hizo necesaria la reparación del mal, y en 1905 se terminó la redacción de un nuevo proyecto que el congreso aun no ha considerado... Es de esperar que las leyes que aseguran la propiedad y la vida con la base del estudio del delito y del delincuente, merezcan en adelante un poco de atención.

8. Al terminar este período un nuevo hecho de orden social, se presenta en la Argentina; hecho que es también producto de ideas traídas por los trabajadores de Europa. Es la aparición entre nosotros del socialismo. Comenzó en la capital, hecho que se explica por cuanto en ella tienen residencia, la mayor parte de los obreros industriales extranjeros venidos al país. Afirma que las causas que dieron origen al socialismo en Europa, existen también en la Argentina; que aquí también hay oprimidos; que la clase rica aprovecha la fuerza individual de los trabajadores; que «á pesar de la gran extensión de tierra inexplotada, la apropiación individual de todo el suelo del país, ha establecido de lleno las condiciones de la sociedad capitalista... La aspiración final del partido obrero argentino, es la substitución del régimen capitalista por la sociedad colectivista, y su programa inmediato tiene por fin el mejoramiento económico de la clase proletaria»[60].

No me corresponde hacer un juicio sobre este movimiento. Indico el hecho como demostración general de la influencia determinante en la nueva forma de ser la vida argentina. El movimiento vago al principio, toma fuerzas después y llega á constituír un partido con afirmaciones precisas, que aspira á reformas radicales, netamente determinadas. El acrecentamiento siempre mayor del número de partidarios es un hecho que caracteriza una transformación y obliga á orientar los estudios sociales en el sentido de establecer el grado de justicia y necesidad que pueda tener tal movimiento en nuestro país.