—Señor, vos habedes aquí dicho, muy grandes dos verdades: la una, que sodes vos el mejor homne del mundo; la otra, que la vergüenza es la mejor cosa que el homne puede haber en si. Et señor, pues vos esto conoscedes, et sodes el mejor homne del mundo, pídovos por merced que querades haber en vos la mejor cosa del mundo, que es la vergüenza et que hayados vergüenza de lo que me decides.

Et cuando Saladín todas estas buenas razones oyó et entendió cómo aquella buena dueña con la su bondat et con el su buen entendimiento sopiera aguisar que fuese él guardado de tan grand yerro, gradesciolo mucho a Dios. Et comoquier que la él amaba ante de otro amor, amola muy más dallí adelante de amor leal et verdadero, cual debe haber el buen señor et leal a todas sus gentes. Et señaladamente por la su bondat della, envió por su marido et fízoles tanta honra et tanta mercet por que ellos et todos los que dellos vinieron fueron muy bien andantes entre todos sus vecinos.

Et todo este bien acaesció por la bondat daquella buena dueña, et porque ella guisó que fuese sabido que la vergüenza es la mejor cosa que homne puede haber en sí, et que es madre et cabeza de todas las bondades.

Et pues vos, señor conde Lucanor, me preguntades cual es la mejor cosa que homne puede haber en si, dígovos que es la vergüenza; ca la vergüenza face a homne ser esforzado, et franco, et leal, et de buenas costumbres, et de buenas maneras, et facer todos los bienes que face, ca bien creed que todas estas cosas face homne más con vergüenza que con talante que hay de lo facer; et otrosí, por vergüenza deja homne de facer todas las cosas desaguisadas que da la voluntad al homne de facer. Et por ende, cuán buena cosa es haber el homne vergüenza de facer lo que non debe et dejar de facer lo que debe, tan mala et tan dañosa et tan fea cosa es el que pierde la vergüenza. Et debedes saber que yerra muy fieramente el que face algunt fecho vergonzoso et cuida que, pues que lo face encubiertamente, que non debe haber ende vergüenza. Et cierto sed, que non ha cosa, por encubierta que sea, que tarde o aina non sea sabida. Et aunque luego que la cosa vergonzosa se faga, non haya ende vergüenza, debríe homne cuidar que vergüenza sería cuando fuere sabido. Et aunque desto non tomase vergüenza, débela tomar de si mismo que entiende el pleito vergonzoso que face. Et cuando en todo esto non cuidase, debe entender cuánto sin ventura es, pues sabe que, si un mozo viese lo que él face, que lo dejaría por su vergüenza, et non lo dejar nin haber vergüenza nin miedo de Dios que lo vee et lo sabe todo, et es cierto quel dará por ello la pena que meresciere.

E agora, señor conde Lucanor, vos he respondido a esta pregunta que me feciestes et con esta repuesta vos he respondido a cincuenta preguntas que me habedes fecho. Et habedes estado en ella tanto tiempo, que so cierto que son ende enojadas muchas de vuestras compañas, et señaladamente se enojan ende los que non han muy mal talante de oir nin de aprender las cosas que se pueden mucho aprovechar. Et contésceles como a las bestias que van cargadas de oro que sienten el peso que lievan a cuestas et non se aprovechan de la pro que ha en ello. Et ellos sienten el enojo de lo que oyen et non se aprovechan de las cosas buenas et aprovechosas que oyen. Et por ende vos digo, que lo uno por esto, et lo al por el trabajo que he tomado en las otras repuestas que vos di, que vos non quiero más responder a otras preguntas que vos fagades, que en este enjiemplo et en otro que se sigue adelante deste vos quiero facer fin a este libro.

E el conde tovo este por muy buen enjiemplo. Et cuanto de lo que Patronio dijo que non quería quel ficiese más preguntas dijo que esto fincase en como se pudiese facer.

Et porque don Johan tovo este enjiemplo por muy bueno, fízolo escribir en este libro et fizo estos viesos que dicen asi:

La vergüenza todos los males parte,

Por vergüenza face homne bien sin arte[49].

[49] Ya en el libro del Caballero et del Escudero había enunciado don Juan Manuel el principio que «la madre et cabeza de todas las bondades es la vergüenza».