Qui homne es, faz todos los provechos:
Qui non lo es, mengua todos los fechos[30].
[30] Este apólogo fué dramatizado por Lope y después por Calderón en La pobreza estimada. Knust no anota cosa alguna de este cuento.
EJEMPLO XXVI
De lo que contesció al arbol de la Mentira.
Un día fablaba el conde Lucanor con Patronio, su consejero et díjole así:
—Patronio, sabet que estó en muy grand queja et en grand roido con unos homes que me non aman mucho: et estos homes son tan revoltosos et tan mintrosos que nunca otra cosa facen, sinón mentir a mi et a todos los otros con quien han de facer o de librar alguna cosa. Et las mentiras que dicen, sábenlas tan bien apostar et aprovéchanse tanto dellas, que me traen a muy grand daño, et ellos apodéranse mucho et han las gentes muy fieramente contra mi; et aun creed que, si yo quisiese obrar por aquella manera, que por aventura lo sabría facer tan bien como ellos, mas porque yo sé que la mentira es de mala manera, nunca me pagué della. Et agora, por el buen entendimiento que vos habedes, ruégovos que me consejedes que manera tome con estos homnes.
—Señor conde Lucanor—dijo Patronio—para que vos fagades en esto lo mejor et más a vuestra pro, placerme hia mucho que sopiésedes lo que contesció a la Verdat e a la Mentira.
E el conde le rogó quel dijiese cómo fuera aquello.
—Señor conde Lucanor—dijo Patronio—la Mentira et la Verdat ficieron su compañía en uno, et de que hobieron estado así un tiempo, la Mentira que es acuciosa, dijo a la Verdat, que sería bien que pusiesen un arbol de que hobiesen fructa et pudiesen estar a la su sombra cuando ficiese calentura. Et la Verdat, como es cosa llana et de buen talante, dijo quel placía.