E cuando los moros esto vieron, hobieron ende muy grant pesar, e metieron mano a las espadas; et con espadas, et con palos, e con piedras vinieron todos contra don Lorenzo Suarez para lo matar. E él metió mano a su espada con que descabezara el mal clérigo, e comenzose a defender.
E cuando el rey moro oyó esto ruido, e vió que querían matar a don Lorenzo Suarez, mandó que ninguno non le ficiese ningunt mal, e preguntó por que cosa fuera aquello. E los moros que estaban con grant queja e braveza, dijeron al rey cómo pasara aquel fecho.
E el rey se quejó e le pesó mucho desto, e preguntó muy sañudamente a don Lorenzo Suares, que porqué ficiera aquello sin su mandado. E don Lorenzo Suarez le dijo: que bien sabía que él, que non era de su ley, e que era cristiano; e que, maguer que él esto conoscía, que sabía bien que fiaba dél el su cuerpo pensando que era leal e que por miedo de la muerte non dejaría de lo guardar, e pues si él por tan leal le tenía, que cuidaba que faría esto por él que era moro, que parase mientes, si él leal era, qué debía facer, pues que era cristiano, por guardar el cuerpo de Dios que es rey de los reyes e señor de los señores, e que si por esto lo mandase matar, que nunca él vería mejor día.
E cuando el rey lo oyó, plógole mucho de lo que don Lorenzo Suares ficiera, e amole e preciole mucho más de aquella hora en adelante.
Et vos, señor conde Lucanor, si sabedes que aquel homne que con vusco quiere guarecer es buen homne en si e podedes dél bién fiar, cuanto por lo que vos dicen que fizo algunas cosas sin razón, non lo debedes por eso partir de vuestra compañía; ca por aventura aquello que los homnes cuidan que fué sin razón non lo vieron nin fué ansí, como cuidó el rey don Fernando de lo de don Lorenzo Suarez Gallinato que ficiera desaguisado en matar un clérigo fasta que supo la razón dello. E asi podemos decir que don Lorenzo Suares fizo el mejor fecho del mundo. Mas si vos sopiésedes que lo que él fizo es tan mal fecho, faredes bien de lo non querer en vuestra compañía.
E al conde plogo mucho de lo que Patronio le dijo e fízolo ansí et fallose ende bien.
E entendió don Juan que este enjemplo, que era muy bueno e fízolo escribir en este libro e fizo estos viesos que dicen así:
Muchas cosas parescen sin razón,
Et qui las sabe, en si buenas son[32].
[32] Falta de este apólogo una hoja en el códice S-34; algún escrupuloso no quiso se conservase memoria del sacrílego clérigo de Granada muerto por don Lorenzo Suárez Gallinato. (Vid. Revista Española de Ambos Mundos, 1854, t. II, pág. 402, por P. Gayangos.)