Et vos señor conde, pues me pedides consejo, digovos, que al mio grado, que el bien que quisiéredes facer, que lo faredes en vuestra vida: et para que hayades dello buen gualardón, conviene, que lo primero, que desfagades los tuertos que habedes fecho, ca poco valdría robar el carnero et dar los pies por amor de Dios. Et a vos poco vos valdría tener mucho robado et furtado a tuerto et facer limosnas de lo ajeno. Et más, para que la limosna sea buena conviene que haya en ella estas cinco cosas: la una que se faga de lo que un homne hobiere de buena parte; et la otra, que la faga estando en verdadera penitencia et la otra que sea tanta que sienta homne alguna mengua por lo que da, et que sea cosa de que se duela homne; e la otra, que la faga en su vida, e la otra que la faga homne simplemente por Dios et non por vanagloria nin ufana del mundo. Et, señor, faciéndose estas cinco cosas, serian todas las buenas obras et limosnas bien complidas, et habría homne de todas muy grand gualardón, pero vos nin otro ninguno que tan complidamente non las pudiese facer, non debe por eso dejar de facer buenas obras, teniendo que pues non las face en las cinco maneras que son dichas que non le tiene pro de las facer, ca esta sería muy mala razón et sería como desesperamiento, ca cierto es que en cualquier manera que homne faga bien, que siempre es bien, ca las buenas obras prestan al homne a salir de pecado et venir a penitencia et a la salud del cuerpo, et a que sea rico et honrado, et que haya buena fama de las gentes et para todos los bienes temporales. Et asi todo bien que homne faga a cualquier entención siempre es bueno, mas sería muy mejor para salvamiento et aprovechamiento del alma guardando las cinco cosas dichas.
E el conde tovo que era verdat lo que Patronio le dicía et puso en su corazón de lo facer asi et rogó a Dios quel guisase que lo pudiese facer en la manera que Patronio le dicía.
Et entendiendo don Johan que este ejiemplo era muy bueno, fízolo escribir en este libro et fizo estos viesos que dicen así:
Faz bien et a buena entención en toda vida
Si quieres ganar la gloria complida[42].
[42] Relaciona Knust este cuento con el refrán catellano viejo: El abad de Bamba, lo que no puede comer lo da por su alma.
EJEMPLO XLI
De lo que contesció a un rey de Córdoba quel dicían Alhaquen.
Un día fablaba el conde Lucanor con Patronio, su consejero, en esta guisa:
—Patronio, vos sabedes que yo so muy gran cazador et he fecho muchas cazas nuevas que nunca fizo otro homne. Et aun he fecho et añadido en las pihuelas et en los capiellos algunas cosas muy aprovechosas que nunca fueron fechas. Et agora los que quieren decir mal de mi fablan en manera de escarnio et cuando loan al Cid Roy Diaz o al conde Ferrant Gonzales de cuantas lides vencieron o al sancto et bienaventurado Rey don Fernando de cuantas buenas conquistas fizo, loan a mi diciendo que fiz muy buen fecho porque añadí aquello en los capiellos et en las pihuelas. Et porque yo entiendo que este alabamiento más se me torna en denuesto que en alabamiento, ruégovos que me consejedes en que manera faré porque me non escarnezcan por la buena obra que fiz.