Hem, ¡ehem! Cuando en Ilocos se oyen esas interjecciones quejosas, guturales y casi ahogadas, es porque habrá pasado una linda balasang (soltera) alrededor de un fastidioso donggial, (pretendiente). Los tagalos también emplean este piropo.
¡Nagpintás ket ni kabsaten! (¡Qué hermosa es mi hermana!)
¡Makagatko man la koma dediay butóy ni adi! (¡Si yo pudiera morder las pantorrillas de mi hermana!). Este requiebro suelen echar los aguadores á las jóvenes ilocanas, que cuando van al rio á sacar agua potable, remangan la saya, quedando en pernetas.
En los bailes se oye algunas veces esta lisonja «¡quién será más dichoso que yo, teniendo en mis brazos al ángel de la hermosura y bondad!» Con esto suelen comenzar discreteos amorosos.[12]
Cuando un objeto llama la atención de una balasang y ésta esclama: ¡qué bonito es!—Muchas veces se le contesta: eres más bonita.
Para echar una lisonja, los ilocanos comienzan preguntando y … ¡ay que preguntones son mis queridos paisanos! Es gracioso el siguiente piropo:
—¿Es cierto que se casa V?—Pregunta un pollo.
—No.—Naturalmente contesta la pollita.
—¡Ah! ¡¡vamos, hay plaza vacante!!
Y comienza la conversación amorosa.