iso á macagargari ng̃a agdama

á rasucan ni ayat á napigsa.

Imatang̃am, morena,

ti naapgues á panagayatna

ta mayarigac iti maisa á amapola

á sinacnap ti Abril ti ayatco quenca.

VERSIÓN DE LA ANTERIOR

El rocio de Abril ha recado el brillante cáliz de una lozana flor, y su suavísimo aroma ha embriagado y consolado á un triste adorador.—Semejas á un jardin ameno y repleto de rosas y azucenas; semejas á la luz solar, de que viven aquellas.—El perfume de los claveles, amapolas y otras flores no es tan suave como tu dulce aroma, enamora hasta el preocupado doctor ó sabio.—Y el valioso oro que deslumbra á quien lo mire y el que llaman astro matutino, ambos se apaganan ante tus fulgores.—No te igualan ni las solteras, cuyos encantos singulares atraen y consuelan; cuyas cabelleras adornadas con sampagas encienden amor volcánico.—¡Ay morena! escucha y mira que soy como la amapola sedienta de amor, y tú el rocío que me pudiera, salvar.

2.a