cadaguiti silalading̃it á mamalubos quenca.

VERSIÓN DE LA ANTERIOR POESÍA.

Querría yo ocultar y olvidar el dolor que esperimenta mi corazón lloroso, para que no se exacerbe mi amargura por tu separación.—Pero no puedo menos de llorarla y manifestarte mi sentimiento, porque ya te vas á separar del que hace poco era tu amante.—¡Oh suerte! ¿éste es el fin del amor que me sonreía con esperanzas, dichas y satisfacciones?… Por eso, no cesa de gemir mi corazón, por mi amor burlado, que me causa un dolor profundo.—Dirige siquiera una mirada á mi corazón, que está desfallecido de tanto llorar por nuestra triste separación.—¡Ay de mi! que voy á privarme repentinamente de las finezas con que me acariciaba constantemente.—Ya no es amor sino traición … yo no esperaba que escarnecerías mi pasión.—Como si me hubieras envenenado con balanat (planta muy venenosa); paréceme que mis sentidos se desvanecen; basta ya, basta tu crueldad, basta ya, que bien la conozco.—No te detengo, porque ¿qué puede hacer este pobre indigno de tí?… no te detengo, aunque me hayas dado la muerte en vez de la vida que yo esperaba;—Para mí, lo que has hecho es sólo como una luz que se apagó, ó una desdicha que se aumentó á la crueldad de mi destino; sigue atormentándome, acaba de darme la muerte que recibiré gustoso, con tal que venga de tí.—Deja que la fuente de los más amargos pesares anegue mi corazón, que resignado, todo lo padece.—Cuando te alejes de aquí, se quedarán huérfanos mis ojos: ¿donde estas ya?—diré á todas horas—¡ay! ¡¡no está mas la de singular hermosura!!—Nunca separes tu memoria de este pueblo donde naciste y aunque gozes siempre de placeres, ojalá tu suerte no permita que te quedes en el pueblo á donde vas.—Acompáñante en tu viaje las lágrimas de mi corazón, y ojalá tu honradez no se manche.—¡Dios te acompañe al Abra!… no olvides jamás á los que pesarosos te despiden.


Por la traducción—direis—trasparentamos ó suponemos en la anterior poesía frases sentimentales, que no dejarían de hacer llorar á la novia infiel al considerar el mal que ha hecho á su antiguo amante; pero la autora suprime esa indignación justa é indispensable en todo hombre honrado tan villanamente burlado. Y ¿por qué frases melifluas, sino reprensión severa? ¿O es que los jóvenes ilocanos carecen de amor propio?… No, al contrario: en Ilocos rarísimo es que estos casos no terminen en asesinatos. Allí no se cometen homicidios sino por los celos. En un caso semejante,[53] no se cometió asesinato; pero el novio ofendido dió una serenata á la novia en la víspera de la boda, en la que entonaron á grandes voces infamias é insultos que ofenden á todo oido honrado; y al día siguiente fijó el novio burlado en la puerta de la iglesia, en que iban á celebrar la boda, un pasquín muy infamante. ¿Y á dónde fué á parar? A la carcel, como era muy natural. ¿Y qué consiguió? Publicar el desden que había sufrido, aumentar su propio despecho y deshonra, é incitar la animadversión de la novia.

Ahora la señora Florentino con su poesía sentimental evita todo rozamiento y escándalo; demuestra á la ingrata mujer que su antiguo amante era magnánimo, incapaz de vengar todo agravio que recibiera de ella y que hubiera sido esposo muy condescendiente, que es lo que anhelan encontrar las ilocanas. Y ¿qué más venganza deseamos tomar con una pobre mujer, que hacerla llorar su propia ingratitud?… Pero veo además un fin más terrible en esa poesía: el antiguo amante, invocando su desgracia y ofreciendo espontáneamente perdón y lágrimas, asegura indudablemente las simpatías eternas de su antigua amada. Y el adulterio es más odioso aún que el asesinato; y la venganza sería acaso impune; pero nó, no creo que la señora Florentino haya concebido tan odioso fin.

5.a

Escrito lo anterior, me encuentro con otra poesía original de la misma autora que dice:

Diac met paglading̃itan

no ayatco ti inca indian.