Á pesar de este encargo, se lo dije á nuestros criados, los cuales me aconsejaron arrojarlas, diciéndo que el tinguian trataba de envenenarme.
No hubo tan mala intención: los chiquillos de mi amistad me las pidieron y aplicaron á una vendedora de golosinas, que …. la emprendió con ellos á bofetadas.
—El humo de cigarrillo, rociado con aceite de coco que tiene un solo ojo, tambien atrae el amor de las babbalasang. Llaman ojos de coco los ilocanos, los agujeros, que tienen las frutas de dicha palma en la parte superior.
XIII.
CURANDEROS TEOMANIACOS, ADIVINOS ETC.
Los ilocanos tienen curanderos supersticiosos, denominados maibangbang̃on, mang̃o-odon y amigos de los sangkabagí; á los llamados mannuma (tauak en tagalo) que dicen haber nacido en un mismo día que una culebra y por esta sola circunstancia son respetados y temidos por los reptiles y tienen poder para curar por medio de piedras milagrosas las mordeduras de las culebras y son obedecidos cuando llaman con un silbido á todos los reptiles del lugar donde ocurra la desgracia; y además, nosotros los ilocanos tenemos á los adivinos llamados mammadlés ó mannilao.
Para averiguar quién ha encontrado ó hurtado un objeto perdido, se hace mascar arroz á aquellos, sobre quienes recaigan sospechas. Y mascado ya, que lo arrojen. El que haya mascado arroz, que ha salido amarillo, será el autor del hurto.
—Hay otras muchas maneras de averiguar quién es el ladron de las cosas perdidas. Se escriben separadamente los nombres de los sospechosos en varios papelitos. Estos se ponen en una olla de agua hirviente; se enciende una vela bendita y se rezan unos credos. Al final de estas ceremonias, se examinan los papelitos, en los cuales desaparecerán los nombres escritos, excepto el del ladron.[21]
—En Ilocos abundan taos que dicen saber adivinar quién es el ladron y el lugar donde se encuentran las cosas perdidas.