Domingo: Misa, desde las 4 de la madrugada hasta las ocho, en que se celebra la llamada Mayor (cantada,) á la que asiste el pedáneo, acompañado de los cabezas de barangay, tenientes de justicia, alguaciles y de su banda de música, y es de saber que casi todos los pueblos ilocanos cuentan con una, sostenida á expensas de la principalía, de modo que tiene el carácter de municipal, á diferencia de las bandas de Manila, que pertenecen á particulares.
El órden que se guarda en el camino, es diferente del que siguen los tagalos: rompe la marcha la banda en hileras de 4 ó 5; detrás siguen dos lilas de alguaciles, tenientes, cabezas y ex-gobernadorcillos, cerrando ó cortando estas líneas paralelas otra más corta, en cuyo centro van el gobernadorcillo, á la derecha de éste el teniente 1.° y el teniente 2.° á la izquierda.
En Ilocos se distinguen los subalternos de los gobernadorcillos por los bastones de color que llevan, siendo verde el de los tenientes y encarnado el de los alguaciles.
A las ocho, ó poco antes de esta hora, los gobernadorcillos de Vigan, acompañados de sus subalternos y una banda de música, se dirigen á la Casa-Real, para acompañar al Alcalde á la Iglesia, donde se canta una misa solemne.
Después de ésta, los gobernadorcillos van á conducir al Jefe de la provincia á su morada. Algunas veces pasan por el palacio episcopal á saludar al Iltmo. Sr. Obispo y otras autoridades eclesiásticas.
En otros pueblos, se dirigen al convento parroquial para saludar y besar la mano al Cura Párroco. Este les agasaja con tabacos y bebidas. Y después van al municipio para recibir órdenes del pedáneo local.
En la cabecera de Ilocos Norte vá la principalía, después de saludar al Párroco, á la casa del Gobernador de la provincia, á recibir órdenes.
En dicha provincia, á eso de las diez, según un amigo mío, el gobernadorcillo baja del tribunal, dirigiéndose al grupo de kailianes y cabezas de barangay, que le espera alrededor del edificio; lo cual anuncian cuatro tambores y una flauta tocando el Pasabet, con que suelen anunciar la llegada de las personas de alguna autoridad.
El gobernadorcillo se sienta, apenas llega, y empieza á comunicar al pueblo las órdenes de carácter general que haya recibido de sus Superiores.
Por lo regular esta reunión se acaba á las once, en cuya hora los kailianes van á la casa de sus cabezas de barangay para asistir á otra junta popular llamada purók.