Sigue luego el gremio de mestizos, que siempre se distinguió por sus discursos é himnos, escritos por ilocanos instruidos; por el lujo de sus laureles y palmas, por el arte y primor con que los hacen.

Despues de las coronaciones y los cantos, suelen soltar, especialmente los mestizos, algunos globos de caprichosas formas y quemar varias piezas píricas, á las que sigue una ruidosa lluvia de cohetes.

A las nueve, se retira la principalía con las señoras sin hijas, quedándose las pollitas con sus madres para el baile, que entonces comienza entre los empleados, funcionarios y otras personas.

A las cuatro de la madrugada, las bandas de música recorren las calles de la cabecera, tocando diana, para despertar al vecindario.

Poco antes de las ocho, los gobernadorcillos con sus tenientes, alguaciles y bandas de música, se dirigen á la Casa-Real, desde donde se trasladan á la Iglesia con el alcalde y todos los funcionarios públicos de la provincia.

Oyen misa solemne y se canta el Te-Deum.

Llegada la noche, otro baile tiene lugar. Algunas veces por la tarde hay cucañas, juegos de anillo, moro-moro y otras diversiones ilocanas.

Llámese como se quiera al que pronuncia discursos escritos por otros y hablemos algo entre paréntesis de él. La presencia de ánimo suele encontrarse entre los traviesos jóvenes, de los cuales se escoge un orador. Sin embargo, varios de ellos se aturden en el acto y muchas veces se olvidan del discurso al llegar á ciertos periodos: miran entónces á los gobernadorcillos como si quisieran preguntarles algo; pierden la palabra y …. allí fué Troya: ¡Plancha! ¡calabaza! se oyen por todas partes, estallando una ruidosa tormenta de carcajadas y voces de ¡fuera! ¡¡fuera!!

No solo á los alcaldes se felicita, sinó tambien á los Obispos y provisores de la Diócesis. Recuerdo que en cierta ocasión, un orador del pueblo de Cauayan … no hizo plancha, fué más que plancha aún: ignoro quién le había enseñado aquellos exageradísimos ademanes que no parecía sinó que estaba insultando al que entónces felicitaba.

Tambien varios alumnos del Seminario de Vigan felicitan á sus superiores, pronunciando discursos. En estos casi siempre se piden … no sé cuántas semanas de vacación de aulas.